¡Feliz diecinueve de febrero! Día de quedarse postrado en cama a causa de la gripe que azota la ciudad... de nuevo.
Iba yo a la cocina en mi épica búsqueda de un poco de agua (todo un reto si se tiene al demonio de la pereza encima, estaba incluso tarareando el tema de Indiana Jones), y estaba apunto de enfrentarme a duelo con un mosquito que me revoloteaba alrededor, cuando oigo a mi padre chismorreando por teléfono cual cotorra que ahorra.
Mi viejo: ... y te digo yo, que Francisco sería el Robin de Deivisón si éste fuese Batman.
Se imaginarán con qué chorrada salí:
Sandra: Nananana nananana ¡DEIVISÓOOOOON!
Mi padre terminó tirándome una de las alpargatas del bisabuelo, que huelen a bosta y que me hubiera encantado esquivar à la Neo, y yo me fui a mi cuarto riendo como Goofy sin darme cuenta que había olvidado el porqué había ido a la cocina.
¡¿Por qué coño por más que grite accio agua no sirve?!