lunes, 31 de enero de 2011

La amiguis bruta: Pennywise vive.

Episodio anterior: << "La chama que nunca se calla la jeta"
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-He's back! he's back!
-Who?!
-Voldemo...! I mean, Cristina! She's back!
-Oh, Fuck!
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Eso es, la calma que precedía a la tormenta se fue por el desagüe y nos ha dejado como hermoso recuedo a nuestra queridísima amiguis Cristina.

Por como van las cosas creo que soy capaz de hacer su biografía no-autorizada porque adivinen quién nos estaba hablando sobre lo genial que le fue... donde sea que haya estado. ¡Cristina! Y cómo no, todo el mundo ignorándola. Sara ya no sabía a dónde mirar para salir corriendo y Gilbert estaba que la ahorcaba a la pobre. ¿Yo? Huí cuando no me vio.

Hablemos de cómo le fue a nuestra protagonista en la clase de Inglés.

Cristina: Mai neim es Cristina, y, pues, osea, ai uas en (*inserte lugar de Venezuela*) y... pues, it uos gud.

Sandra: (¿Que qué?).

No sé a qué había venido esa frase pero el punto es que la dijo... Y no se preocupen, que algún día la tendré traducida... algún día.

Ahora con matemática...

Cristina: ¡Ay, proooofeeee! ¿y ahora qué hago?

Profesor Joaquín: ... pones el resultado al lado del signo de igual...

Crsitina: Ah, ¿y cuál es el resultado?

Profesor Joaquín: Veintiséis por raíz de tres sobre dos.

Cristina: Ah, ¿y eso cómo se escribe?

Sandra: ... (¿Es esto en serio? ¡¿Es esto en serio?!).

Por supuesto que luego nos estaba comentando a Sara, Gilbert y a mi que trajeran vaselina porque no entendió nada (y mira, que si la pobre no nos dice no nos enterábamos), y encima lo dice como si fuese cosa de chiste. Ninguno de nosotros se rió con ella. Ninguno.

Hoy me logrado escaparme de la niña así que mucha interacción con su bruteza no hubo, aún así pude palpar esa gran falta de conocimiento cuando me preguntó:

Cristina: Ey, amigui... ¿cómo es pasan los números con el signito "más"?

Sandra: Restando.

Cristina: ¿Y ése es...? Ah, ya, va, ¿la rayita? Ah, ya, ¡ya recordé! ¡es que con este cerebro tan inteligente que tengo yo!

Sandra: ... (...).

...

No.

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domingo, 30 de enero de 2011

Plantada en el desierto de la soledad.

Qué título tan "cortavenas". Voy a por una cuchara.

Si bien a todos nos pone de mal humor que la gente llegue a los lugares mucho después de la hora establecida, al menos se toman la molestia de llegar.

Se supone que en este momento debería de estarle explicando Latín a Moira y a otra amiga...

Se supone...

Se supone...

Pero no. Ordené la sala, puse la pizarra en la pared, llevé todo allí y lo puse como si de verdad fuese un salón de clases en el que se sintieran cómodas tanto ellas como yo explicando. Y ¿para qué? Pues para nada, como todo lo que se que hace en la vida.

Ni se crean, la verdad es que lo prefiero así, soy mala explicando Latín y Moira me saca mucho de quicio a veces. No, no es Cristina Jr. Moira sí sabe cómo usar su cerebro (a veces).

Aunque se pudieron esas dos haberse tomado como mínimo haber llamado, no sé, evitarme el inútil esfuerzo y el haber cancelado la invitación que me hizo un amigo para ir a jugar Wii a su casa con otra gente, lo cual habría sido una gran forma de terminar el fin de semana que haciendo de maestra.

Y no es la primera vez, sino la tercera o la cuarta que alguien me pide un favor y luego no aparecen nunca y mucho menos se toman la molestia de dar señales de vida.

También recuerdo cuando Adela me había avisado sobre una presentación y luego no me dijo más... Pero, pero, pero, eso no fue su culpa porque a diferencia de muchos otros, ella sí hace algo productivo que consume mucho de su productivo tiempo (creo que sus únicos ratos libres son los recreos del colegio y... y... y... pues... eso).

Así como yo gasto mi tiempo de forma productiva con este blo...

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Interrumpimos la transmisión a causa de la seguridad pública.

El público lector de este blog estuvo a punto de leer una mentira tan grande que les hubiese apagado las neuronas inmediatamente. Por favor, sepárese del monitor, respire y vaya a oler las flores o a escuchar el canto de los pájaros, léase: hacer algo productivo.

Gracias por su colaboración.

Atentamente, S.

...

¡¿Qué parte de "sepárese del monitor" no entiende, "analfabestia"?!

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También existen los casos donde pasa exactamente lo contrario.

Como cuando una profesora nos dice que faltaría a la siguiente clase porque iba a hacerse un examen médico. Y luego la vimos llegar ese día a la hora que siempre llega al colegio diciendo que había cambiado la cita para no dejar que perdiéramos tiempo de clase.

Y yo, como los demás, había dejado el libro y el cuaderno en la casa. La mujer dictó como tres hojas a la velocidad de la luz y no pude evitar escribir cosas como "k" en vez de "que", "xq" en vez de "por qué", "d" en vez de "de" o comerme una que otra letra.

¿Cuál fue el problema de eso? Que las hojas estaban tan desastrosas (porque encima de mal escritas, sucias) que tuve que volver a copiar el testamento de nuevo en el cuaderno de la materia.

viernes, 28 de enero de 2011

Teacher Sandra.

Como buena alma caritativa que soy y para cumplir con mi buena acción anual doy clases a aquellos que no entiendan algo.

Sin cobrar.

(Sí, soy huevona).

Todo la mar de normal, considerando que normal significa que un grupo de pubertas allanen mi casa y empiecen a hacer desastre además de no escuchar lo que estoy explicando. Y eso es lo que más arrechera me da, porque cuando me arrecho arde Troya.

Yo me tomo la molestia de ofrecerles un servicio (porque la boba que las invita a explicar soy yo) sin lucro alguno esperando solamente que presten atención para salir meramente bien. ¿Y qué pasa? Lo mismo que en cualquier otra clase, mis queridos alumnos se ponen a hablar y a hacer cualquier vaina, cualquier vaina que no sea mirar a la pizarra (sí, con pizarra y todo).

Recuerdo la primera vez que vinieron. Desastre total.

He de confesar que la mayoría sí salió bien educada luego de mi clase porque aprobaron el examen siguiente... sin contar a Cristina que volvió a raspar (nada nuevo, la verdad).

Pero hablemos de una de las nuevas protagonistas del blog, Helen.

Helen no es ¡oh-tan-brillante! pero sí es lista y cuando presta atención es capaz de obtener notas altas y toda la cosa, sólo hay un problema.

¡No se calla la jeta!

Cosa que ya deberían de saber siendo ella una de las que le encanta contar su vida al público y agarra cada mínima oportunidad para dar cada discurso. No me importa que lo haga en el colegio o incluso en mi casa si nada más estuviese de visita por joder, pero yo estoy dando clases para que ellas salgan bien, y ella me está interrumpiendo. Sandra is not happy at all.

Y es que si como mínimo hablase de la materia en cuestión, pero es que la mujeres sacan cada tema... Yo, siendo una mujer también, no sé cómo es que lo hacen (y luego la creativa soy yo).

Recuerdo cuando le presté un cuaderno y lo que hizo fue hablar con Eliza, la que va atrás de ella, todo el rato y yo necesitaba terminar mi tarea, se lo presté porque de verdad creí que no se iba a tardar pero lo tuve que pedir de vuelta para que la profesora me firmara (y me regañara por no haber empezado a desarrollar las preguntas puestas en la pizarra).

Volviendo a las clases, creo que me voy a retirar de ellas, al menos de aquellas que tengan más de tres personas porque yo no puedo y los que me conocen saben que paciencia no tengo.

Eso sí, hoy tuve a una alumna semi-dispuesta a aprender (¡y sí aprendió, Señor!) y nos sobró tiempo incluso para mariquear sobre cualquier cosa.

Eliza me pidió que le explicara matemáticas y yo, algo recelosa de volver a revivir experiencias pasadas que no quiero recordar (cofCristinacof), dije que sí con la condición de que no se lo mencionase a nadie más.

Todo fue relativamente "miel sobre hojuelas" y estoy segura de que Eliza aprobará la entrevista del profesor Joaquín (esa en la que saqué veinte y ésa misma a la que nadie le interesa). Sólo debo recordar apagar la computadora mientras le explico porque a la pobre le viven llegando mensajes al Facebook y al Messenger que me interrumpían cada dos por tres.

Hay sólo una cosa de la que me arrepiento...

¡Haberle dicho que sí a Moira cuando me pidió que le explicase Latín, joder!

La clase de psicología o el chismógrafo humanista ¡confiésalo!

¿Recuerdan a la Borde, mi profesora de psicología? ¿La misma que dice que me porto mal? (Sí, el asunto me ha marcado y exijo venganza, ahora mismo me hago Lord... o Lady... Oscura y mato a los padres de algún niño por ahí al que le haré un rayo en la frente para que me mate él dieciséis años después).

Dejadme llevarlos de la manito, así como su fuesen niños buenos, a la clase de psicología de ayer. Estábamos hablando sobre la ¡¡¡MOTIVACION!!! ¡Aplausos! ¡Wiiii! (Marca registrada, efectos de luces gay no vienen incluidos en el paquete. Todos los derechos reservados) cuando de repente la clase se prende como si les hubiesen puesto un lanzallamas en los asientos.

La Borde pregunta qué es la motivación y, si bien dos o tres teníamos una respuesta concreta y normal para la pregunta, otros dos o tres empezaron a inspirarse como si se les fuera la vida en el discurso que dieron (los testamentos de Adela quedan cortos con lo que se oyó en esa clase).

En Humanidades hay gente hecha para los discursos y esa verga pero... ey, ya, no tienen que andar demostrándolo cada cinco minutos ni repitiendo lo mismo una y otra vez, ¡es como si quisiesen ser un intento fallido del Mico que manda!

Y siempre, siempre es lo mismo con la misma gente en la misma materia.

Es como si le dieran a un interruptor de "intensidad" porque no hay otra palabra. La clase se pone intensa y el número de personas que hablan aumenta de forma inmensa. Qué dolor de cabeza.

Si bien hay otras cosas que se consideran "intensas e inmensas" en el salón... no hablaremos de ellas... por favor.

Volviendo con la ¡¡¡MOTIVA...!!! Blargh, que se joda, con la motivación, la profesora empieza a hacer preguntas a diestra y siniestra, que cuáles son los tipos, que cuál es la importancia, que si es posible concebir la idea de una persona sin ninguna motivación... ésa última se gana la mejor respuesta por parte de Helen: Que una persona sin motivación no es una persona y (por favor, inserte más paja a niveles infinitos al cubo)...

Si bien la respuesta de Helen no era la gran cosa, sí fue la causa de uno de los sucesos más épicos en los que yo haya podido ser parte. Lo que pasó fue que al momento en que Helen acabase de hablar, la gran parte del salón (o al menos una proción de tamaño considerable) dijese, o preguntase, lo mismo:

-"Y entonces ¿qué es? ¿un marciano/alienígena/tu suegra?"

La frase más cagueta del año, sí, tal vez, pero no fue la frase en sí, sino que todos pensáramos lo mismo: cagarla nosotros y burlarnos de un argumento que fue formado con cariño... no, con cariño no, porque Helen hablaba como si estuviera en alguna pelea o debate de importancia mundial creyendo que sólo tal vez a más de tres pelagatos podría interesarle su discurso (y ni siquiera eso).

Pero ahí no acaba la cosa, ¿recuerdan cuándo les hablé de la gente a la que de verdad, verdad, le encanta hablar de su vida como si estuviera dictándole a alguien más para que hiciese un libro/película/lo que sea? ¿No? No me importa.

La profesora empezó a dar uno que otro ejemplo para ilustrar a las pobres mentes a las que no les de la cabeza (porque no les da), y medio mundo de mujeres usó la ocasión para desahogarse...

Helen: ¡Que mis padres y otros ahí me decían que estudiara una cosa pero yo no quería porque la que va a estudiar soy YO, la que va a trabajar soy YO y la que va a vivir su propia vida soy YO!

Sandra: (Nunca aprendí a jugar con un yo-yo... debería de volver a tratar).

Y luego va Celina gritando: "¡Mi papá es (*inserte profesión no audible para mis oídos*) y él es feliz! ¡Todos le habían dicho que no fuese eso pero ahora él tiene una compañía! ¡Y mi hermano igual! (*el resto del discursillo no es lo suficientemente audible o lo suficientemente interesante para seguir escuchando*)."

Moira, la que va detrás de mí, me comenta que...

Moira: Ey, mi tío es lo mismo que su papá (*refiriéndose al padre de Celina*).

Sandra: Y yo soy una loca.

Luego hago un par de morisquetas que logran hacer que Moira ría a pesar de que me miraba como quien quiere llamar al manicomio.

Entonces a la profesora se le ocurre ponernos un cuestionario en el cuaderno (¿encima de aquella tortura me hace escribirlo todo?) y pasa lo que siempre pasa.

Como las preguntas eran casi las mismas que las que había hecho al principio de la clase, como respuestas, copié casi todo aquello que destripé con odio unos párrafos más arriba añadiéndole más y más como si estuviese escribiendo con sangre, sudor y lágrimas(¡ay, qué dolor! ¡el mundo no comprende mi visionaria mente!).

¡Oh, la ironía!

Y casi al finalizar la clase, a la Borde le da algo y dice una estupidez sacada de las mismas profundidades de la idiotez humana:

La Borde: Vean, muchachos, la clase de psicología es para que ustedes se descarguen, se desahoguen. ¡Dejen volar su IMAGINACIOOON (*a lo Bob Esponja*)! Por eso es que quiero que dibujen, ¡exprésence en ese arte! ¡Sean libres!

Traducción: Estoy aburrida, no me gradué de psicología y quiero escuchar chismes. Corregir dibujitos es más fácil y mientras más gay, mejor. FIN.

Y así son las clases de psicología en Humanidades, dan ganas de venirse con nosotros, ¿no?

Post-Data:
Cristina no ha dicho nada en toda la clase por el simple hecho de que está de viaje, porque si no lo estuviese se hubiese unido a las otras contando los aspectos de su ¡oh-tan-interesante! vida que no nos sepamos aún, si es que queda alguno, y yo me hubiese suicidado con un borrador.

jueves, 27 de enero de 2011

Educación Física, la "materia" menos materia del colegio.

En nuestro colegio recibimos Educación Física en las tardes una vez a la semana... Y eso no hace feliz a nadie.

Nadie toma en serio esa asignatura y hay gente que falta a la mayoría de las clases. Recuerdo cuando Vittorio estuvo a punto de raspar un año entero por no haber ido nunca a E.F. ¡Cuánto no me reí de él! Es que... ¿quién raspa Educación Física? ¿QUIEN?

Ultimamente Viviana y yo hemos buscado maneras de escaparnos de la vista del profesor Necio para no hacer nada, y el pobre viejo nada de nada, que sólo se da cuenta de que la gente ha ido a clases si dicen "presente" cuando pasan la lista. Pobre diablo.

En la última clase se supone que debía de jugar kickinball pero... simplemente hice uso de mis habilidades de pasar desapercibida (I'm a ninja!) y me senté entre un grupo más o menos grande de gente y me aseguré de sólo pararme cuando Necio estuviese cerca para que creyese que estaba haciendo algo meramente útil para el equipo, es decir, me quedé sentada casi todo el rato.

Entre el calor descomunal y las tantas ganas que tenía de patear un balón para luego correr en círculos como un zoquete (todo lo que se hace en este deporte) decidí simplemente mandar todo a la mierda y subirme en el carro al momento en que mis padres llegaron a recogerme (como quince minutos antes de que acabara la clase). Antes de haberme ido yo habría de haber comprado una botella de agua, echado vaina con la clase de al lado y, encima, ver parte de la práctica de fútbol, cosas que comprendieron el tiempo que no estuve sentada.

¿Y el Necio?

NADA DE NADA.

Yo, perdida en el quinto coño (porque, sinceramente, así fue) y el hombre pensando en la inmortalidad del cangrejo. Sí sé que Necio fue tremendo profesor en sus años mozos, léase cuando la Ardilla Voladora de historia era joven (204.000,73 milenios A.C.), pero ahora es una burla de lo que fue... al igual que lo es para todos Educación Física.

Ahora, ¡aquél que se atreva a levantar un testimonio que contradiga al mío, que lo haga ahora o que calle para siempre!

¿Nadie? Los declaro mar... No, como que eso no era.