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miércoles, 8 de febrero de 2012

La amiguis PUTA: de spinoff baratos y de trabajadoras nocturnas de 5 de julio.

Episodio anterior: << "El regreso menos deseado del siglo".


¡SIDAAA, Al mamut le dio SIDAAA!
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Reciban una cálida bienvenida a un mundo donde vuestras más sucias y oscuras fantasías se volverán realidad, donde pueden dejar salir todas sus inhibiciones, donde el dinero no es un problema...
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¡Bienvenidos a la Cotiza Rota
El puticlub donde el nombre es mucho menos estúpido si se le compara con los sucesos que ocurren allí.

Últimamente han pasado varias cosas y me enterado de muchas otras, son tantas que me tomaría ésta y otra vida para poder siquiera contar la mitad de ellas. Lo único que les interesa saber es que mi bello, precioso y muy, muy querido salón está lleno de puras putas baratas.

Nadie, pero nadie (de pronto dos o tres personas) se salva, mucho menos aquellas que aparenten no serlo. En especial Helen.

Antes de echarles el chisme, haré un resumen de la imagen que antes profesaba esta mujer: Helen era ante los ojos del mundo una persona recta, honesta, con la cabeza bien puesta sobre los hombros y por sobre todo una gran y confiable amiga. ¿Saben qué es en realidad?
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jueves, 12 de enero de 2012

La amiguis bruta: El regreso menos deseado del siglo.

Episodio anterior: << "Cocinando con Cristina: empanadas romanas adornadas con mandocas dóricas"
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There is NOT enuff' DAKKA in the world... There isn't.
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Sí, sí, feliz 2012, blablablá y sí, sí, estoy haciéndole aún más cambios inútiles al blog. Pero éso... ÉSO... es lo de menos. ¿Saben por qué?

Porque este año ella ha regresado.

Más fuerte... más gritona... más insoportable... y más BRUTA que nunca.

Cristina.


Oh mah gawd.


¡Volvió lo que habíais estado esperando! Más o menos. Antes de narrarles las más recientes aventuras de nuestra queridísima y estimadísia Critinita debo retroceder un poco en el tiempo y empezar a narrar que volví a clases (en contra de mi voluntad) este lunes que acaba de pasar.

Esta vuelta al colegio fue una como cualquier otra, el segundo trimestre nunca fue uno memorable de ninguna manera (pobrecito), todos estaban o durmiendo o hablando, cansados y desanimados, no por tener que ir a clases, sino por volver a levantarse temprano casi diariamente. De resto, todo estaba en una calma sin igual. Más bien, había demasiada calma, y ya sabemos qué sucede cuando un lugar está demasiado tranquilo.

-¡Ninjas salidos de la nada!

¡No! Aunque sería genial, no, nada de ninjas.

-Buuuu.

Demasiada calma, además de significar que algo malo va a pasar, también representa la falta de algo. ¡Y vaya que algo faltaba! Había vuelto a encontrarme con Sara, Eliza, Ignacio, Sebastián, Adela, Bob, Gilbert, Susana, etecé, etecé. Pero Cristina no estaba por ninguna parte.

Sí, sí, la chica es lo suficientemente bajita para perderla de vista, pero su presencia (es decir, SU VOZ) causa tanto ruido que uno creería que es una banshee. Extrañada, y antes de ponerme a saltar como Eliza cuando come mucha azúcar (y poca también) un conejo, le pregunto a Sara dónde estaba nuestra muy estimada compañera.

Sara: ¿Cristina? Nooo, chica, ésa sigue en San Cristóbal todavía. Desde diciembre que está allá. Vuelve la próxima semana, o eso me dijo.

Y eso significa que tengo una semana adicional (ahora tres días) de Cristivacaciones (¡fiesta en casa de Gilbert!). Sara y yo tenemos el ¡dame esos cinco! obligatorio con una dosis extra de Fuck Yea antes de que ella pronunciase lo siguiente:

Sara: Y fíjate, que se ha conseguido novio y todo.


Y entonces el mundo hizo STOP!

viernes, 4 de noviembre de 2011

Recuento de una sucesión de sucesos sucedidos sucesivamente que no es de interés para nadie.

It's Friday, Friday. 
Gotta get down on Friday.
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Debo disculparme por las largas ausencias y la irregularidad con la que el blog es actualizado, y podría hacer algo demostrando cuánto lo siento...

Pero me conocéis.

En fin, voy a tratar (y a fallar en el proceso) de ser concisa mientras los pongo al día de todo lo que me ha pasado en el mes de octubre.

Mirando atrás, me dí cuenta de que nunca había hecho cosa importante en mi vida escolar así que decidí ser parte del grupo organizador del anuario, así al menos tendría la satisfacción que se siente al contar cómo alguien como yo ha podido dejar huella de su existencia a las futuras generaciones. 

sábado, 1 de octubre de 2011

Volvió por quien lloraban, chiquitas.

She's back... She's back! Oh my God, she's back! Run, dammit, RUN!
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Feliz primero de octubre, gente mía. Me disculpo por mi larga ausencia y por sólo haberos dado una entrada en septiembre. Pero tengo una excusa (no muy buena, como siempre)...

¡He vuelto a clases!

¡Y no sé por qué me alegro de ello, joder!

Hace dos semanas, empezó mi último año escolar, y con él comenzaron mis migrañas, mi vuelta a un sistema de sueño regular y mi regulación de internet (porque, aunque no se pueda creer, dormirse a las dos de la mañana en día de semana es malo para la salud). Y las tareas.

Sí, por supuesto que he tenido tiempo de sobra para dedicarme al blog, pero lo que me hacía falta era material para exprimir y explotar aquí. Cosa que ya he conseguido.

Esta entrada no es más que un anuncio de lo último que ha pasado en la vida de su servidora y de lo que podréis esperar próximamente: quejas a los profesores, quejas a las obligaciones, quejas a los compañeros de clases, quejas, quejas, quejas...

¡Ah! Y más... redoble de tambores, por favor.

¡La Amiguis Bruta! Así como he vuelto yo a las andadas, conmigo ha venido Cristina a dar rienda suelta a sus conocimientos (o su falta de ellos) en el nombre del humor, las empanadas y las mandocas.

Dando final a este anuncio, me despido dejando registro de las palabras más sabias que he oído en mi vida expresadas por el hombre más sabio en uno de sus pensamientos de Libertador:

"No hay papel".
Simón Bolívar.

martes, 29 de marzo de 2011

¡Marico, faltemos al colegio para que no haya examen!

¡Editado!
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Toda la tarde ha estado la gente pasando mensajes de "falten al colegio", "no vayan a clases" y cosas así para evitar un examen de Joaquín.

Las veces anteriores que se ha hecho eso el resultado es el mismo: faltan dos o tres zopencos y los demás vienen con la cola entre las patas.

¿Por qué?

Porque todo el mundo dice que no va para alentar a los demás a que falten, pero siempre terminan en el colegio para "asegurarse de que no hayan hecho la actividad de turno que tratamos de evitar", resáltese ese "tratamos" porque uno trata y trata y al final todos sabemos que van a fallar de una forma tan épica que hasta risa causa.

Yo falté a clases dos días la semana pasada por andar con fiebre y me perdí un examen con Joaquín, lo hice ayer, saqué 22 y ando de lo más "merry-go-round" porque mientras hacía mi examen Joaquín dio una materia a la que yo no podía prestar atención y me dejó lo de mañana para otro día (claro que ahora estoy retrasada en matemática...).

Mañana voy a ir a clases más que todo porque falté hoy (he faltado muchos días en este lapso) y mi madre dice que "enferma o no, yo no falto más" (meeeeeentira). ¿Por qué no iluminé a mis compañeros con mi disfrutable presencia hoy en el colegio? Cancelaron las clases de cuarto y quinto año para celebrar el día de premilitar (día nominado a las celebraciones más estúpidas del mundo) y yo, como mi amor por la materia es tan grade, mandé todo a la mierda y me quedé dormida.

También sé de otras cuatro o cinco personas que NO van a faltar mañana a clases, así que todo lo que estén planeando en este momento se les va a ir por la cañería.

Ah, mañana me voy a reír que jode.

Editaré la entrada mañana en la tarde (o en la noche a más tardar) para escribir qué tal nos fue.

Pero antes... ¡las apuestas!

Yo doy una entrada entera a que hacen el examen y más de la mitad reprueba. De paso, sin oportunidad a recuperativo porque yo lo valgo Joaquín dijo que no iba a hacer uno.

A ver, ¿qué apuestan ustedes que pasará?
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Ah, perdí.

Joaquín es un santo, hay que admitirlo, porque se ha hecho el loco y se puso a hablar "pepereas" sobre cualquier cosa e hizo que perdiéramos las dos horas de su clases, ahora yo me puedo poner al día y estudiar para el lunes.

Aún así acerté en la parte donde mencioné que gran parte del salón no iba a faltar, lo que sí me sorprendió es que viniese tanta gente, faltaron... seis o siete "pelagatos".

Quiero volver al tema de "Joaquín hablando peperas" porque no logro entender todavía cómo es que no se ha dado cuenta de que Cristina sólo le llora encima para que le de otra oportunidad (la cual es más fácil que decir de qué color es el caballo blanco de Bolívar... no Cristina, no era verde). Por alguna razón, el profesor menciona a Cristinita, no recuerdo bien lo que dijo, pero sí recuerdo, más o menos, lo que dijo Martín, nuestro Latin Lover.

Martín: Pero profesor, ¿es que acaso no se ha dado cuenta de cómo Cristina lo manipula? Siempre se pone a llorar porque sabe que así se la ponen más fácil.

Concuerdo cien por ciento con eso. Luego, Joaquín mencionó algo, después de discutir un poco con Martín, que me hizo pensar...

Joaquín: Cristina me contó que no siente nada de nervios en un escenario porque ella sabe que allí sí lo hace perfectamente bien.

Porque yo ya llevaba un tiempo sospechando cómo hacía la tía para no tirarse a llorar como hace en la gran mayoría de los exámenes... Y a pesar de todo todavía tengo un comentario para responder a lo dicho anteriormente: Cristina se bloquea de una vez y se pone a llorar sin ninguna vergüenza porque sabe que eso lo hace tan bien que se lo van a creer y la van a ayudar... ya que para cantar en un escenario se necesita saber actuar un poco para reflejar la canción, y yadda yadda, y ella aplica lo que sabe de eso para que se traguen su oh-tan creíble llanto.

Lo anterior me lo he dejado para mí sola, ni loca lo decía en medio de la clase y mucho menos con el fan número uno de Cristina, es una gran pena que ese fan sea Joaquín.

lunes, 21 de marzo de 2011

La amiguis bruta: Cocinando con Cristina: Empanadas romanas adornadas con mandocas dóricas.

Episodio anterior: << "Temporada de abuelas"
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No tengo ni la más mínima idea de por qué no había escrito esto antes... pero tampoco tengo idea de muchas cosas... y no digo que los marcos de las entradas del Coliseo romano sean de orden dórico, pero sí digo que suena bien *retardness ahead*. 
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El jueves tuvimos que entregar unas maquetas que llevábamos haciendo desde hace unas semanas (coftresdíascof) y, pues, pasaron unas cantidades de cosas que creo valen la pena de ser contadas... tal vez no, pero igual, lector, sigues leyendo esto.

Volviendo con las maquetas, mi equipo y yo hicimos el Partenón (al igual que la mitad del salón) y, como siempre, era yo quien tenía que llevarlo al colegio. Arg, de sólo recordad mi odisea me duele el culo, ¡juro solemnemente que esa mañana mi vida fue exactamente como un videojuego de mala calidad!

Primer nivel: Tuve que tratar de sostener la maqueta dentro del ascensor mientras que evitaba que las otras tres personas que iban conmigo chocaran con el Partenón.
Segundo nivel: Meter la maqueta en el carro sin ensuciarla, romperla o caerme, porque el espacio entre mi carro y mi camioneta era mínimo y me estaba tropezando.
Tercer nivel: Sacar la maqueta del carro sin ensuciarla, romperla o caerme, porque persona más torpe que yo no existe, y luego llevarla hasta el colegio sana y salva.
Cuarto nivel: (la dificultad de este nivel aumenta a más de nueve mil de forma automática) Mantener la maqueta lejos de manos y pies enemigos que quisiesen romperla.

Voy a hacer un maldito videojuego con eso y me voy a hacer millonaria.

Como habían varias maquetas y casi nada qué hacer, mi ociosa mente se puso a clasificar las maquetas bajo unos términos muy raros, la de Helen no era la más hermosa pero sí la más útil ya que era una reconstrucción de la estructura interna del Partenón; la de Eliza era la más realista... pero el color amarillo orine que tenía sigue sin convencerme del todo; la mía era, modestia aparte, la más épica, no sólo por ser una de las más grandes y la más elaborada, sino por la odisea por la que tuve que pasar anteriormente; y hay mención honorífica para Cristina, que ha ganada el premio de "maqueta más provocativa" con su... empanada.

Se supone que la maqueta que había hecho Cristina era el Coliseo, se supone. Yo hubiese hecho eso mismo si no lo hubiese considerado horriblemente difícil, como el modo Lunatic en Touhou (no, no supero que no pueda mantenerme viva ni por treinta segundos...), así que me fui con el Partenón, pero Cristina me dejó boquiabierta con su bello, hermoso y, por sobre todas las cosas, elaborado hasta el culo, Coliseo. Tanto así que lo primero que pensé cuando vi su obra de arte fue:


¡Eran dos putasmadres láminas de cartón pegadas y pintadas por fuera! Y ni siquiera era completamente redondo, sino una lámina redondeada y la otra, curva también, pero más abierta, así que parecía la propia empanada maracucha decorada con mandocas. El... desayuno "tan nutritivo", por no decir algo peor, era alto, pero bien feo, joder.

¿Quieren que os ilustre un poco?

Empanadas (venezolanas):



Mandoca:



Ya se imaginarán el resto...

Ah, lo que me reí cuando Eliza, mientras estaba sentada a su lado, le habló a Cristina:

Eliza: ¡Ey, Cristina! ¡Ven un segundo!
Cristina: ¿Qué? Ah, ya voy... ¿qué pasa?
Sandra: (*Primera frase normal que oigo salir de su boca*).
Eliza: Me encanta tu empanada, me provoca un hambre...
Cristina: ¿Empanada? ¿Qué dices...? Oh... ¡Ah! sí, sí... ja-ja-ja... gracias, belli... (-se va pomposa, al igual que como llegó y, encima, echando humo-).
Sandra: (*Se picó, se picó*)  No puedo creer que de verdad se lo hayas dicho.
Eliza: De bolas que sí, marica. ¿Cómo no se lo iba a decir?

Y eso fue todo lo importante ocurrido... Verga, los problemas que tuve que pasar, y estoy pasando, por haberme traído mi Coliseo. Pero ni loca dejo que la de Historia (que da a luz alrededor de mayo, gente) dejo que se la lleve.

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Episodio siguiente: "El regreso menos deseado del siglo" >>

jueves, 3 de marzo de 2011

La amiguis bruta: Temporada de abuelas.

Episodio anterior: << "Dos por uno"
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Estoy hasta la coronilla, éste es el único tiempo libre que voy a tener en un muy buen tiempo y tengo que volver con un sudoku mamastrófico para la exposición de mañana... No preguntéis.
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Cristina querida está de viaje en Mérida porque ha perdido a un ser cercano, a su pobre abuelita. Un minuto de silencio por la anciana que nos ha dejado para ir con Dios...

Al igual que las otratres abuelas de nuestra protagonista.

Juro solemnemente que mis intenciones y acusaciones no son buenas, no, pero tampoco son falsas. A principios del año escolar 2010-11, Cristina va a mi casa para darle una clase de matemática, en ese entonces yo era ajena a la zona de perdición sin retorno a la que me estaba adentrando, y me comenta que había estado muy distraída porque había perdido hace poco, no más de tres meses (creo que en julio del 2010), a su queridísima abuelita.

-Primera abuela:
Relato contado el 3 de octubre del 2010.
Muerta en julio del 2010 (suposición gracias a la cantidad de "hace tres meses" dada por la acusada).

Ahora viajemos a febrero, un lindo mes lleno de amor y lindos recuerdos. Ah, hablemos de un muy lindo recuerdo en cuestión: Eran inicios de febrero, un lleno de amor y lindo martes específicamente, y estábamos esperando para salir e irnos a casa de una vez. En mi impaciencia esperando a que sonase la campana, logro oír la llena de amor y linda voz de Cristina diciéndole a la profesora como toda una Lupita Ferrer que había soñado con su muy llena de amor y linda abuela, a la cual había perdido... hace dos años y medio.

-Segunda abuela:
Relato contado el 8 de febrero del 2011.
Muerta en algún momento del 2009-finales del 2008 ("hace dos años y medio").

Ya van dos abuelas y la cosa no pinta nada bien, puesto que...

Ayer estaba hablando con Moira por teléfono, ya que ella había faltado y le estaba diciendo qué habíamos hecho en clase, cuando de repente Cristina se convierte en tema de conversación (ah, no hay nada más bueno que hablar mal de alguien a sus espaldas, admitidlo) y Moira comenta que Cristina le había dicho que estaba mal esos días puesto a que su amada abuela se había ido "con los ángeles al cielo hace una semana".

-Tercera abuela:
Relato contado el 2 de marzo del 2011.
Muerta a finales de febrero del 2011, entre los días 21-28 ("hace una semana").

Voy a hacer un alto para comentar que el padre de Cristina es divorciado y vuelto a casar (con una de veinticinco, ¡anotación!) y puede que la madre de la madrastra quiera a la "nietastra" como si fuese su abuela de verdad... Eso es lo que habría pensado yo si Cristina no le hubiese comentado a Joaquín, el mismísimo día que Moira faltó (el mismo 2 de marzo), lo siguiente:

Cristina: Ayyy, profee, es que yo no pude concentrarme en el examen porque acabo de perder a mi abuelita, ayer se murió, usted sabe ¿no? porfaa, mire, yo me la pasé practicando por cuatro días y todo me salió bien...

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-"¡Mojón!"

¡Déjenme terminar, cabrones!... y sí, fue completo mojón. Sigamos.
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Cristina:... Y... y hoy mi-mismo me voy a Méri-Mérida para-a su entier-rro (*Lupita Ferrer mode on*), ¡¿no hay na-nada que-e puu-eeda hacer c-con esa notaaaa?!

*"Esa nota" se refiere a su buena reprobada en el recupertativo de matemática.

-Cuarta abuela:
Relato contado el 2 de marzo del 2011.
Muerta el 1 de marzo del 2011 ("ayer").

O su padre se ha casado más de una vez y Cristina es la nieta perfecta o estaba mintiendo descaradamente. Segunda opción, segunda opción, segunda opción.

Si al menos se hubiera tomado la molestia de matar a algún otro familiar o vecino, que a nadie le importa, en vez de andar matando a pobres abuelitas como si estuviésemos en su temporada de caza. Yo no sé si alguna de las abuelas mencionadas anteriormente se haya muerto de verdad, si eso ha pasado, pues lo lamento, pero si va uno soltando tremendas barbaridades ¿cómo quiere uno que le crea? ¡Si es más que obvio que la niña sólo quiere atención y que las cosas salgan bien sin hacer un mínimo esfuerzo por ello! Porque, mirá, es que tirarse en el pupitre a llorar como una Magdalena es tan, pero tan difícil.

No.Me.Jodas.

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jueves, 24 de febrero de 2011

La amiguis bruta: dos por uno.

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Maldita sea, he perdido la cuenta de cuantos episodios tiene "La amiguis bruta"... como que la voy a sacar para televisión... ¡Me haré millonaria! O tal vez no, digo, ¿quién en su sano juicio quisiera ver un programa sobre una "amiguis" que encima es bruta que jode? ¿Quién?
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Los libros de Historia del Arte se agotaron a nivel nacional, internacional, lo que sea, y sólo contadas personas tienen uno en su poder, por lo que tenemos que juntarnos en grupo para tener la materia completa. Para que todos podamos copiar, uno tiene que dictar (luego se le prestará un cuaderno para que copie).

No hay nada más ladilla que estar en medio de un dictado.Y mucho menos algo más ladilla que alguien obstruyendo la vía al fin del distado, es decir, un o una ladilla que no tenga nada mejor que hacer que interrumpir cada cinco minutos para decir cualquier idiotez.

En la clase que tuvimos hoy, yo tuve, por culpa de mi querida profesora de arte (quien me quiere tanto como yo a ella), que juntarme en el mismo grupo que Cristina. Para hacer la cosa corta porque yo sé que no quieren veinte testamentos de Cristinita y su interesantísima vida, les voy a dejar la cosa así:

(Primeros cinco minutos).
Cristina: Ay, ya va, chama, más despacio...

(Dos minutos después).
Cristina: Helenístico se escribe con... ¿jota?

(Un minuto después).
Cristina: Es jópico o ¿jósique?

(Cuarenta y tres segundos después)
Cristina: ¡Ay, chama, qué hambre tengo!

(Dos segundos después).
Cristina: Ya va, ya va, que mi papi me está hablando por el bebe.

(Un... ¿para qué me molesto?).
Cristina: ¡Más lentooo! ¡Que me estoy acomodando el pelooo!

(La unidad de tiempo que debería ir aquí es tan pequeña que nanosegundo queda como en gigante de Jack y los frijoles mágicos).
Cristina: Chama... ¿sabes qué? Tengo hambre (*repetir frase otras cinco veces después de eso*).

La mandamos a tomar por culo, pero ella sólo se rió, dijo: ¡Ay, qué malitas son conmigo! luego nos mencionó el hambre que tenía, de nuevo, y se puso a mirar su reflejo en el teléfono antes de pedir que fuésemos más lento para que ella copiara.

En otras noticias...

¡A Cristina le salió su primer grano! ¡Es el fin del mundo tal y como lo conocemos! ¡NOOOOOOO!

...

Y más "¡NOOOOOO!" for the lulz.

Mientras estábamos en deporte (y no, no me escapé esta vez), nuestra BFF llega con algo blanco al lado de la nariz; luego de preguntar qué era me respondí antes de que Cristina dijese algo que era un moco, No-sé-quién mencionó que era una de esas cortadas que le salen a los hombres si no se rasuran la cara con cuidado (la mujeres no se rasuran la cara, nos echamos cera hirviente encima y nos la arrancamos de un jalón, no joda).

Entre tantas teorías, Cristina chilla algo que entendí más o menos como una crema cicatrizante o algo así (el chillido me dejó sorda de bolas, de nuevo). Otra ola de preguntas llega al cuestionar qué era lo que se estaba cicatrizando.

Y, redoble de tambores, por favor, Cristina nos revela el horror, el terror, aquello que nos marca la cercanía con el fin del mundo y la dominación mundial por parte de los Teletubies...

Cristina: No me lo van a creer... ¡Es horrible! ¡¡¡ME SALIO UN GRANOOOOO!!!

(Eco en la lejanía: ¡GRANOOO! ¡GRANOOO! ¡Granooo! ¡Grano! Grano... grano... no...)

Luego de recuperar la capacidad auditiva, la gente que estaba cerca y yo nos miramos. Sí, todos nos sorprendemos un poco con el primer grano, así como con todas o la mayoría de las primeras veces (no me refiero a "esa" primera vez, por ahora dejémosla de lado), pero... Dejar sordo a medio mundo es una exageración descomunal.

Vamos, digo yo.

(Eco en la lejanía: granooo... granoo...)

¡¿Todavía?!

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martes, 22 de febrero de 2011

La amiguis bruta: "the stupid BFF", la idiotez es contagiosa.

Episodio anterior: << "Crisis nerviosa, la secuela"
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Me salgo de mi habitual humor satírico/negro/lo que sea, para dejarles una entrada sobre lo miserable que soy.
Atte. Una escoria de la vida.
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"Amiguis" no tiene traducción en inglés, he puesto "BFF" sólo para que suene cuchi. (*Happy face and a little and gay heart*)
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No, no, no. Esto ya se está volviendo repetitivo y ya no es gracioso... bueno, tal vez un poco... ¿A quién engaño? ¡Si me estaba partiendo de la risa internamente!

Porque soy una perra y aquí les va de nuevo.
¿Adivinen quién volvió a tener de nuevo otra crisis nerviosa?

Inglés es una materia que yo encuentro muy fácil. Sé perfectamente que a muchos no les gusta y, de verdad, no pueden con él porque es una materia más y no todos van a salir con veinte y eso, pero inglés no es una materia que se repruebe, porque uno debería tener como mínimo el suficiente conocimiento como para sacar un diez.

-"Diez es nota, lo demás es lujo."

Si bien pueden haber varias razones factibles para que alguien repruebe, porque esas cosas pasan y no siempre es culpa nuestra, no es posible que si uno sabe que no es bueno en algo siga sin tratar de entender.

Yo ya no puedo con Cristina, porque ella siempre me dice que estudia, que tiene un profesor particular, que sí entendió. Ahora, todos juntos:

-"¡Mojón!"

Porque si fuese cierto no hubiese sacado un cero siete. Salió mal porque con Cristina siempre es la misma verga: que no puedo, que no sé, que no me interesa. Yo muchas veces digo esas mismas frases, sí, pero una cosa es hacerlo por joder y otra es de verdad ponerse con la ridiculez una y otra vez para que, en medio del examen, sólo se ponga a temblar y a temblar.

Estaba contestando mi examen de lo más feliz, a la propia velocidad de la luz cuando, en el momento que termino y por X causa, me giro a ver a Cristina (como cosa del destino). En el momento que la veo creo que el colegio está temblando, porque Cristina se sacudía de una forma nada normal. Miro mi pupitre, el de al lado y el del resto del salón.
Todo perfectamente normal.
Vuelvo a ver a Cristina, y presentaba los síntomas usuales: cara con otro color, rezos y balbuceos incontrolables, temblores colosales y chillidos espantosos.

No voy a mentir, esa imagen debió causarme lástima, debí haber sentido un poco de empatía por ella y toda la cosa pero todos sabemos que conmigo empatía = cero y sólo atiné a reírme, carcajearme y regodearme internamente, además de soltar un: "verga, ¿otra vez?".

Al rato, cuando la profesora tiene todos los exámenes y se retira, Cristina se está riendo (aún temblando). Aquí en Venezuela las cosas se hacen por joder, y a nadie le molesta porque a todos les gusta joder, y aquel que se atreva a negarlo que venga y me lo niegue en la cara. Pero salir mal no es asunto de risa. Sí, está bien. la pobre está nerviosa, pero todos en el salón sabemos que no estudió y, por ende, todos sabemos que nota sacó.

Como los profesores tenían que entregar notas hoy, la profesora ya tenía los exámenes corregidos cuando una abalancha de locas (yo incluida) se le acerca para preguntar notas. Saqué veinte, no tengo ni porqué negarlo ni porqué lucirlo, es la verdad. Y Cristina sacó cero siete, no tengo porqué negarlo ni porqué lucirlo, sigue siendo la verdad. ¿Qué hizo? Lloró.

Reprobar da mucha, mucha rabia porque uno estudia, uno da lo mejor de sí y, al ver esa nota tan baja, uno se siente mal, se siente decepcionado consigo mismo, siente que ha decepcionado al mundo o a quien sea. El problema con Cristina es que ella no trata y aún así espera que, por obra y gracia de los Padrinos Mágicos, le salga un veinte del culo a alguien para que adorne su examen.

Y aún así, como la perra hipócrita que soy, internamente me volví a reír, a carcajear y a regodear.

Pero no estoy feliz. Porque yo también salí mal, en matemática, pero salí mal.
No, tenías razón, Adela, no reprobé; pero mi nota, que es pura nota y un solo lujo, me decepcionó inmensamente.
Porque yo tenía las respuestas.
Porque yo sabía cómo plasmar las respuestas.
Pero yo no tuve el tiempo de poner las respuestas.

Cuando Joaquín me dijo mi nota, yo tuve es descaro de reírme. Pero no estaba feliz, más que todo porque esa nota fue baja por mí culpa, porque yo fui la que perdió tiempo y se tardó en entender el problema, porque fui yo la que perdió tiempo y se quedó como una bruta haciendo cosas que estaban de sobra y que sólo me distrajeron de lo que tenía que hacer.

Y, para todos aquellos de Humanidades, no hay recuperativo para nosotros. Porque mientras sólo aprobaron dieciocho personas y hubo un verguero de cero uno, esos cero uno fueron exámenes en blanco que sólo le dieron entender a Joaquín que reprobaron a propósito para que hubiese recuperativo y tuviesen más tiempo de estudiar.

En este momento me estoy riendo, pero no estoy feliz.
Porque si pudiera hacer el examen otra vez ya sabría qué hacer y cómo hacerlo de forma rápida y sacaría una nota que de verdad reflejase lo que me maté estudiando, con fiebre, matemática.

Y aún así me estoy riendo, carcajeando y regodeando, porque yo no lloro por "lo que hubiera pasado si..." y mucho menos sufro una crisis que más falsa y me mato (mamá, vos lo que tenéis es el mal de Parkinson).
Cristina, la diferencia entre tú y yo, es que aunque no lo parezca en lo más mínimo, yo sí me tomo las vergas en serio, y lo hago de la forma mas jodida posible.

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Episodio siguiente: "Dos por uno" >>

jueves, 17 de febrero de 2011

La amiguis bruta: crisis nerviosa, la secuela.

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Estoy hecha una bola de mierda con temperatura de 39.4 grados, los sucesos de hoy están muy borrosos y mi mente estuvo muy lejos hasta hace poco.
Por hoy (y por todos los demás días, básicamente) no soy una fuente de hechos confiable.
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Poque no todas las secuelas son buenas.
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Estábamos en clases de Psicología con la Borde, quien estaba haciendo interrogatorios sobre el tema de LA MOTIVACIOOON!!!1!!uno! (ya os advertí que no lo iba a superar), y ella llama a Cristina para evaluarla sobre el tema. Supongo que ya todos sabemos a dónde va la cosa, ¿no?

Antes de acercarse hacia la profesora, el tono de piel de Cristina se pone más blanco que el mismo fantasma de Elena (que conste que nunca he visto la novela y la frase es sólo para dar énfasis) y... Por el millón de dólares, Cristina, al estar frente a la Borde:

a)Contesta correctamente.
b)Tiene otra crisis nerviosa.
c)Empieza a rezar.
e)Caca, culo, pedo, pis.
f)No te diste cuenta que no puse la letra "d".
g)Miraste arriba a revisar si estaba la "d".

Si contestaron "b", ¡acertaron! Y si contestaron "c", también... de cierta manera.

Al oír la primera pregunta, Cristina empieza a temblar, su cara vuelve a ponerse roja y balbucea. Esta vez, gracias al Cielo, a la Tierra, al Infierno y al Vergatario (que estuvo de oferta hace poco, compre uno y se llevará un burro gratis con un chigüire a mitad de precio), Cristina no chilló... tan fuerte, porque mis oídos volvieron a sentir esa perforación asesina que se produce ante semejante sonido.

Todos nos carcajeamos de nuevo ante el espectáculo, que se empieza a poner aburrido, y cuando empezó a "rezar" nos carcajeamos más. Dejadme ilustrarles, jóvenes padawan, Cristina junta las manos como si rezara y entre los tartamudeos se pudo entender un "Dios mío" o algo así y repitió esa frase una y otra vez, así que sólo le faltaba el rosario en el cuello.

De sólo imaginármelo me río más: "Pa-pa-padreeee nuesss-tro-o, que-que-quee estáss e-en el Ci-cielo... ¡Ay, pro-profe!"

Empatía, cero. Y ésta vez, como si fuese karma hecho y derecho, Gregorio fue el que rió luego de una muy buena imitación de Cristina, quien sacó trece al final.

He de admitir que Joaquín podría aprender un par de cosas de la Borde.

Ah, el mundo ha vuelto a su normalidad.

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miércoles, 16 de febrero de 2011

La amiguis bruta: Cristina vs. El pobre diablo: crónicas de una crisis fingida.

Episodio anterior: << "Pennywise vive"
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Estábamos en clase de matemáticas cuando Joaquín empieza a llamar a diez alumnos para terminar de hacer la "entrevista" de trigonometría, tema que ya todos aquellos que aún no han sido entrevistados deberían saberse de memoria puesto a que Joaquín empezó, conmigo, hace casi un mes (creo que más).

Uno de los alumnos que llama resulta ser nuestra queridísima Cristina. Yo aparto mi atención de los entrevistados para centrarme en la tarea que el profesor manda a hacer cuando, de la nada y de repente, mis oídos son perforados por un chillido tan agudo, tan molesto, tan horripilante, que solo una banshee pudiese haber sido la causante de semejante atrocidad...

Wikipedia Time!

"Las banshees (ˈbænʃiː, del gaélico bean sí, "mujer de los túmulos") forman parte del folclore irlandés desde el siglo VIII. Son espíritus femeninos que, según la leyenda, al aparecerse ante un irlandés, anunciaba con sus gemidos la muerte cercana de un pariente. Son consideradas hadas y mensajeras del otro mundo."

(Nota extra de Sandra) Se cree que esos gemidos de muerte son casi insoportables para el oído humano y si bien no está probado del todo estoy segura de que dicha creencia va perfecta con Cristina.

¿Por dónde iba? [...] semejante atrocidad... Era Cristina, con la cara más roja que las camisas de la "Robolución", chillando como si no hubiera mañana mientras daba vueltas por el salón murmurando algo completamente incromprensible.

Lo siguiente es una traducción posiblemente errónea.
Cristina: (*Entre llantos y gritos*) ¡Ay, prooofeee! ¡Es que tengo una crisis nerviosaaa! *Inentendible* ¡Se me quedó la mente en blanco! *Llantos* ¡Profeee, nooo! *Sonido la verga de raro* ¡Eeeek!

Y entonces, la gota que colmó el vaso, Joaquín le deja el examen para otro día.

A mí me importó un comino, me bastaron las carcajadas que me causaron los gritos y demás de Cristina, pero otros no estuvieron tan felices con la decisión del profesor. Entre ellos, Gregorio.

Mientras Viviana se reía al igual que la mayoría, Gregorio le dijo: Ey, Viviana, eso no es justo, a mí también me dan esas crisis y yo me ves gritando como un bobo y dando vueltas por ahí para que el profe me de chance, no, yo me quedo tranquilo aún si estoy en blanco en un examen, ¿verdad, Augusto? Porque así no son las cosas, porque si yo hiciese este tipo de escándalo cada vez que se me olvidan los temas, pues, no hubiese repetido año.

Cristina lo oye por mero azar del destino y le empieza a gritar al pobre diablo cosas que no vienen ni al grano... "¡¿Qué te pasa mijo?!""¡nadie es perfecto!". Luego corre y le dice a Joaquín que Gregorio la está molestando/insultando/alguna mierda rara. Joaquín parece enfurecerse, y mucho, porque ha llamado a Gregorio con un grito fuerte, grave, claro, que te cagas.

¿Que qué le dijo cuando lo llamó? Ni idea, pero Cristina se estaba riendo en una esquina y Gregorio no se veía prácticamente feliz. A la final Cristina tiene otra oportunidad y Gregorio se fue con la cola entre las patas. Pobre, pobre diablo.

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domingo, 6 de febrero de 2011

¡Todos al mall! menos tú, amiguis.

-Hey, Samuel, ¿quieres ir al centro comercial ahorita?
-Sí... déjame preguntarle a mi madre...
-Ah, bueno... de paso, ya estoy afuera.
-Ah... a la verga, ¡¿Qué?!
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Y así es como yo invito a la gente para asegurarme de no conseguir un "no" como respuesta.

Hoy fui al centro comercial más grande de la ciudad con Samuel, Bob y el hermano de éste último, Jr. Fue una de las cosas más improvisadas que haya hecho en mi vida y que tenga ganas de repetir.

Y no, no me dio la gana de avisarle a más gente. Y no, menos a ti, Ignacio, porque eres muy lento para vestirte (es broma).

Mientras entrábamos y antes de buscar a Bob y a su hermano, le estaba contando a Samuel que Cristina me había llamado poco antes de salir para que le explicara inglés por teléfono...

Cristina: (*Por teléfono*) Y, ah... ¿al presente de "pintar" se le agrega en "ed" al final, no? Y, osea... amm... al pasado el "ing"... ¿no? Ay... Sí, ¿verdad? Ay, ¡es que tan inteligente yo soy!

Ante eso Samuel me comenta: ¡Le hubieras dicho qué sí, para ver qué tan inteligente es la tipa con esa belleza de cero uno que va a sacar!

Nos encontramos con los otros dos y empezamos a caminar como si no tuviésemos nada mejor que hacer con nuestra vida (básicamente, no). Nos asomamos en una tienda de videojuegos y vimos dos o tres juegos de High School Musical y algo que parecía Camp Rock, pero no juego-juego de las películas, sino una cosa rara hecha por otra gente que no tiene nada que ver. Recordé algo que había hablado hace poco con otro amigo.

Sandra: (*Hace unos días*) Desde que salió High School Musica ahora todo tiene que ver con bandas y esas cosas, sólo falta que los venezolanos hagan algo así y lo llamen, no sé... ¿Camp Vallenato?

Y seguimos dándole vueltas al lugar.
Se supone que íbamos al cine pero todo ya había empezado, entonces nos comimos unos churros, todo normal, tranquilo...

Sandra: ... y luego me puse a imprimir lo que mandó Joaquín por interne...
Samuel: ¡Mira a esa coña!
Bob: Uy, sí.
Jr: (*Hablando por BB*).

Con gente como esta las conversaciones son memorables. Pasamos por una "exposición" de dinosaurios y les dije que entráramos, para ver cómo era la cosa. ¿Con qué me salen esos tres? "¡¿Qué hablai?! Esa verga no sirve para nada, yo no voy a gastar setenta y cinco bolos en esa verga" o algo así. Por supuesto que yo no sabía que ése era el precio, así solo entro si alguien me paga lo mío.

Entramos en una tienda de Sony a ver si conseguíamos un cable HD para el PS3 de... ya no recuerdo para cuál de esos dos era... y probé cómo se veía el televiso en 3D con Jr... No vale la pena, en serio. Luego le dí la vuelta a la tienda, choqué con un pilar y el Jr se rió, nos tomó cono seis o siete minutos, tal vez ocho... y Bob y Samuel todavía seguían jugando PES11 (en donde Samuel ganó con España).

Luego todos, con mi madre y la de Bob y Jr, nos comimos dos pizzas grandes... Agh, todavía me duele el estómago de lo llena que estoy. Samuel no quería comer, así que estuvimos a punto de amarrarlo en la silla y meterle la comida por un tubo nasal.

Al final, luego de las veinte horas de espera para pagar el ticket del estacionamiento, terminamos en casa de Bob ¿cómo? ni idea, para ver si el color de la alfombra de la sala era vino tinto o marrón.

Yo sigo diciendo que eso es vino tinto "marroneado"...

lunes, 31 de enero de 2011

La amiguis bruta: Pennywise vive.

Episodio anterior: << "La chama que nunca se calla la jeta"
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-He's back! he's back!
-Who?!
-Voldemo...! I mean, Cristina! She's back!
-Oh, Fuck!
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Eso es, la calma que precedía a la tormenta se fue por el desagüe y nos ha dejado como hermoso recuedo a nuestra queridísima amiguis Cristina.

Por como van las cosas creo que soy capaz de hacer su biografía no-autorizada porque adivinen quién nos estaba hablando sobre lo genial que le fue... donde sea que haya estado. ¡Cristina! Y cómo no, todo el mundo ignorándola. Sara ya no sabía a dónde mirar para salir corriendo y Gilbert estaba que la ahorcaba a la pobre. ¿Yo? Huí cuando no me vio.

Hablemos de cómo le fue a nuestra protagonista en la clase de Inglés.

Cristina: Mai neim es Cristina, y, pues, osea, ai uas en (*inserte lugar de Venezuela*) y... pues, it uos gud.

Sandra: (¿Que qué?).

No sé a qué había venido esa frase pero el punto es que la dijo... Y no se preocupen, que algún día la tendré traducida... algún día.

Ahora con matemática...

Cristina: ¡Ay, proooofeeee! ¿y ahora qué hago?

Profesor Joaquín: ... pones el resultado al lado del signo de igual...

Crsitina: Ah, ¿y cuál es el resultado?

Profesor Joaquín: Veintiséis por raíz de tres sobre dos.

Cristina: Ah, ¿y eso cómo se escribe?

Sandra: ... (¿Es esto en serio? ¡¿Es esto en serio?!).

Por supuesto que luego nos estaba comentando a Sara, Gilbert y a mi que trajeran vaselina porque no entendió nada (y mira, que si la pobre no nos dice no nos enterábamos), y encima lo dice como si fuese cosa de chiste. Ninguno de nosotros se rió con ella. Ninguno.

Hoy me logrado escaparme de la niña así que mucha interacción con su bruteza no hubo, aún así pude palpar esa gran falta de conocimiento cuando me preguntó:

Cristina: Ey, amigui... ¿cómo es pasan los números con el signito "más"?

Sandra: Restando.

Cristina: ¿Y ése es...? Ah, ya, va, ¿la rayita? Ah, ya, ¡ya recordé! ¡es que con este cerebro tan inteligente que tengo yo!

Sandra: ... (...).

...

No.

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jueves, 20 de enero de 2011

La amiguis bruta, aka "La chama que nunca se calla la jeta".

Episodio anterior: << "Pennywise contraataca"
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Díganle a Alejandro Hernández que la he encontrado.

Ayer fui al cine con unos amigos, entre ellos Cristina estaba (sí, a lo Yoda).

No sabíamos qué película ver y yo sugerí "El Avispón Verde" (The Green Hornet) a la vez que Cristina gritaba que quería ver "Más allá de la vida" (o algo así). Hay dos cosas que quiero mencionar antes de seguir:
-El Avispón Verde era "B" y Más allá de la vida era "C".
-Cristina es ENANA.

De paso todos somos menores de edad, y sólo nos daba tiempo de ver El Avispón Verde (Más allá de la vida ya estaba empezada).

Terminamos viendo El Avispón Verde muy a pesar de las quejas, los berrinches y las "caratoñas" de Cristina. La película me gustó a pesar de lo forzado de algunas actuaciones y de varios diálogos (muere gente, mucha gente, ¿cómo no iba a gustarme?), pero me hubiese gustado más si cierta personita no se me hubiese sentado al lado y se me estuviera tirando encima, hablando y sobándome.

Cristina es homófoba que jode (hasta donde yo sé). Yo soy la persona normal sin prejuicios contra los homosexuales.
Es ella la que se me tira a mí encima violando mi espacio personal. WTF???

Encima de que leía los subtítulos en voz alta y ¡ay! ¡las cosas que decía en medio de la película!

Cristina: ¡Qué película tan mala!
Al rato.
Cristina: ¡Menuda ridiculez!
Y si no era eso...
Cristina: (*hablando por BB a todo pulmón*) ¡Claro que no, amiguis! ¡Sí, ese tipo está re-buenote...!
Y más basura así que omito por el gran nivel de estupidez.

Claro que la guinda del pastel fue cuando yo comencé a contraatacar.

Cristina: (*aún hablando por BB*) ¡Claro que sí, amigui! ¡Ay, chama, no seas así!
Sandra: Cristina, hay gente sentada en frente de nosotros. Cierra el pico.
Cristina: Ay, ¿qué? Oh, Dios, qué pena... ¿Cómo te decía, amigui?
Sandra: (*agarra el BB y tranca la llamada*) Hay gente que sí quiere ver la película y estás en un cine, tienes que apagar el celular.

Y mi parte favorita:

Cristina: (*A todo dar*) ¡Ay, se acabara esta película!
Sandra: (*aún más fuerte*) ¡Ay, te callaras la jeta!
Todos rieron (menos ella).

Y así pasamos todo el rato.

Luego la tía tuvo el descaro de hacer que le diera la cola hasta su casa, aka: el culo del mundo. Le hizo dar a mi madre un montón de vueltas porque la pobre no se sabía guiar para llegar a su propia casa y de paso nos hizo escuchar las ¡oh-tan-interesantes! anécdotas de su vida cruel por ser una pobre incomprendida. Yo sólo quería gritarle: "Ey, a mí no me interesa, a nadie le interesa", que es lo que dijo, dice y siempre dirá un amigo, que también fue al cine con nosotros y tuvo que soportar a Cristina también.

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miércoles, 19 de enero de 2011

La amiguis bruta: Pennywise contraataca.

Episodio anterior: << "La "Odisea", parte dos: el Pennywise matemático"

Cristina no es mala gente pero es... exasperante. MUY exasperante. A leguas se le nota a la pobre que quiere llamar la atención. Si bien la quiero (en mi propia forma de demostrar afecto), me gustaría que dejara esa necesidad de atención cada cinco minutos. Encima de que se cree la gran cosa, como si fuera la última Coca-Cola del mundo.

Lo que sí es es ser la última del salón con respecto a las notas. Pobre.

No estábamos en clase de matemática, sino de latín, cuando me llegó con cuaderno en mano a copiarse las respuestas a los ejercicios que me había esforzado en hacer. Si bien la tía no tenía diccionario, pudo habérmelo pedido prestado en vez de copiarse como si nada y sin hacer ningún esfuerzo en entender el tema. Y luego está pidiéndome las respuestas en medio del examen.

Crsitina: Ey, Sandy, ¿cómo es la cinco?
Sandra: El profesor lo explicó muy bien y repetidas veces la semana pasada, deberías de haber puesto atención.
Cristina: ¡Ay, amigui! Aunque sea arrima la hoja un poquito, para ver...
Sandra: ... (*se inclina más sobre la hoja*).
Cristina: ¡Chama, no seas así!
Profe: ¡Cristina! Cierre el pico y deje a sus compañeros hacer el examen en paz.

De paso, el profe está medio sordo y casi no escucha bien, así que deberían de imaginar el alarido que pegó Cristina para hacer que la escuhara.

Puede que la niña no tenga tantos amigos como una vez tuvo en su viejo colegio ni el nivel académico fuese tan alto, pero tampoco necesita llamar la atención de forma tan poco disimulada ni que no se ponga las pilas. Y luego se pregunta por qué sale mal...

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