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sábado, 18 de febrero de 2012

De cómo vacié mi puta billetera en un día.

Como friki que soy, ir a las convenciones de anime no es una actividad que me sea indiferente del todo.

Y como friki maracucha que soy, no podía perderme la Tomodachi Event que se ha celebrado hoy, y continuará mañana, en lo que antes era el Bingo Palace.

Es la primera convención de calidad a la que asisto en un muuuuuy largo tiempo, desde la Ichiban que hicieron en el Sambil a la que fui con Virgilio e Ignacio. Éste último me acompañó, junto con Gilbert, Eliza y Suzako, y ambos nos quedamos embobados con lo grande que era el lugar en comparación con los demás. Era lo suficientemente espacioso para verse lleno y aún poder caminar entre la gente con toda la comodidad del mundo.

No sólo eso, la cantidad de actividades que había demostraban que el equipo organizador de verdad le había echado todas las ganas posibles: Concursos de AMV (habían varios de calidad, como uno de Bakemonogatari que nos dejó boquiabiertos), karaoke, Para-Para (Santa Madre, el último equipo, unos morenos cuadrados, bailando como lolitas mientras iban vestidos con pantaloncillos y uno estaba sin camisa, fue lo mejor de todo), Cosplay, Jan-Ken-Pon y más... Todo elaborado con esmero y cariño.

¡Y ni hablar del pequeño niño de peluca azul que formaba parte del comité de bienvenida por el simple hecho de que era la cosa más tierna habida y por haber! Existe la sospecha de que Eliza e Ignacio se volvieron pedófilos sólo por él.

El niño de pelo azul es veinte mil veces más tierno
que el cachorro de la imagen.

sábado, 28 de enero de 2012

La locura sí que es contagiosa.

Aparentemente, hacer publicidad gratuita se ha vuelto uno de mis pasatiempos.

Seré tan breve como me sea posible, ¿recordáis a Eliza? Bueno, en un arrebato de aburrimiento masivo se ha inventado un apellido, "Gorawen" (yo le hubiese puesto, y le iba a poner, Echeverría), un blog, Annoying Madness (lit, Molesta Locura) y me ha reclamado que no le he dedicado una entrada. 

Bueno, mujer, aquí tienes.

Como deseo seguir la tradición de poner una foto que he tomado infraganti de la persona a la que le hago publicidad, cosa que inició con Gilbert, pues...

¡Decidle hola a Eliza!
Es toda una preciosidad.
Ejem, retomando el tema central... No puedo decirles con certeza sobre qué escribirá la mujer de vuestras pesadillas (vamos, ni siquiera puedo decirles sobre qué escribiré yo la próxima vez), pero sé que los tendrá entretenidos un buen rato y que de pronto mencione a nuestra amadísima Cristinita, porque Eliza sí estudia en mi salón y justamente se sienta al lado de ella, y a Gilbert, que es amigo de ambas. Puede que nuestra forma de redactar y nuestro humor no sean los mismos, pero, ey, si lo fueran, ¿dónde estaría la gracia?


Vayan a darle un vistazo, que dinero no cuesta y mucho tiempo no toma.

Y de paso, les recomiendo también que visiten el blog de Gilbert, específicamente esta entrada que posee información muy interesante y útil para todo internauta que se sienta atacado por este ejército de leyes a mi parecer ridículas que tratan de censurar el Internet entero.

Que pasen un buen día y que tengan un buen viaje por la web.

domingo, 6 de noviembre de 2011

¡Feliz Hallownidad!

Eliza: This is Halloween, this is Halloween, Halloween, Halloween! HALLOWE...!
*¡BANG!*
Sandra: ¡Hasta que se calló, joder! Odio esa canción...
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No. NUNCA esperen que haga una entrada sobre un día festivo el día de dicho día. JAMÁS.

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Ah, el Halloween, esa fiesta que actualmente no es más que otra excusa comercial para hacer reventar a la gente en dulces, llenar los bolsillos a los dentistas y hacer desastres sin verdadera razón alguna, justamente igual que en San Valentín. 

Llámenme inmadura, pero me hubiera gustado disfrazarme éste año (tenía planeado ser Justin Bieber, Chávez o un pollo del KFC), hace ya relativamente mucho que no lo hago. Si no mal recuerdo, la última vez fui una araña... Pero eso no importa.

Este año pasé la muy satánica, maligna y completamente pagana fiesta junto a Eliza, ya que en su vecindario sí lo celebran cuales norteamericanos sin nada mejor que hacer con sus satánicas, malignas y completamente capitalistas vidas, dos tipos raros...

Éstos no les llegan ni a los talones.

... y un montón de pequeñajos menores a ocho años junto a su niñero de orientación sexual dudosa. Le dimos dos vueltas a la vecindad y obtuve una cantidad de caramelos que podría causarle caries a una docena de niños, me burlé de uno de los amigos raros de Eliza por querer cortarse las venas al no recibir la suficiente atención de la susodicha (menuda niñita consentida nos ha salido con éste intento de hombre) y jugué Kirby con el otro.

No, no me disfracé esta ocasión, pero sí me prestaron una nariz de payaso, lo que me dio la idea de ser Pennywise el año que viene.

Volviendo a la pedida de dulces en sí, puedo decir que no me había divertido tanto en mi vida y que me importa muy poco lo que diga la profesora de estudios religiosos, si yo quiero celebrar esta triste excusa de fiesta comercial, lo hago y punto.

Que la fiesta haya sido (y lo fue) en épocas pasadas una oda (o lo que sea) a entes malignos... me vale madres, porque ahora no es ni el sucio del dedo más pequeño del pie de lo que era y se ha vuelto el mejor día para los más pequeños, un dolor de bolsillos para los padres y una razón más para odiar la vida para los más viejos (y una fuente de dinero para el resto).

lunes, 21 de marzo de 2011

La amiguis bruta: Cocinando con Cristina: Empanadas romanas adornadas con mandocas dóricas.

Episodio anterior: << "Temporada de abuelas"
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No tengo ni la más mínima idea de por qué no había escrito esto antes... pero tampoco tengo idea de muchas cosas... y no digo que los marcos de las entradas del Coliseo romano sean de orden dórico, pero sí digo que suena bien *retardness ahead*. 
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El jueves tuvimos que entregar unas maquetas que llevábamos haciendo desde hace unas semanas (coftresdíascof) y, pues, pasaron unas cantidades de cosas que creo valen la pena de ser contadas... tal vez no, pero igual, lector, sigues leyendo esto.

Volviendo con las maquetas, mi equipo y yo hicimos el Partenón (al igual que la mitad del salón) y, como siempre, era yo quien tenía que llevarlo al colegio. Arg, de sólo recordad mi odisea me duele el culo, ¡juro solemnemente que esa mañana mi vida fue exactamente como un videojuego de mala calidad!

Primer nivel: Tuve que tratar de sostener la maqueta dentro del ascensor mientras que evitaba que las otras tres personas que iban conmigo chocaran con el Partenón.
Segundo nivel: Meter la maqueta en el carro sin ensuciarla, romperla o caerme, porque el espacio entre mi carro y mi camioneta era mínimo y me estaba tropezando.
Tercer nivel: Sacar la maqueta del carro sin ensuciarla, romperla o caerme, porque persona más torpe que yo no existe, y luego llevarla hasta el colegio sana y salva.
Cuarto nivel: (la dificultad de este nivel aumenta a más de nueve mil de forma automática) Mantener la maqueta lejos de manos y pies enemigos que quisiesen romperla.

Voy a hacer un maldito videojuego con eso y me voy a hacer millonaria.

Como habían varias maquetas y casi nada qué hacer, mi ociosa mente se puso a clasificar las maquetas bajo unos términos muy raros, la de Helen no era la más hermosa pero sí la más útil ya que era una reconstrucción de la estructura interna del Partenón; la de Eliza era la más realista... pero el color amarillo orine que tenía sigue sin convencerme del todo; la mía era, modestia aparte, la más épica, no sólo por ser una de las más grandes y la más elaborada, sino por la odisea por la que tuve que pasar anteriormente; y hay mención honorífica para Cristina, que ha ganada el premio de "maqueta más provocativa" con su... empanada.

Se supone que la maqueta que había hecho Cristina era el Coliseo, se supone. Yo hubiese hecho eso mismo si no lo hubiese considerado horriblemente difícil, como el modo Lunatic en Touhou (no, no supero que no pueda mantenerme viva ni por treinta segundos...), así que me fui con el Partenón, pero Cristina me dejó boquiabierta con su bello, hermoso y, por sobre todas las cosas, elaborado hasta el culo, Coliseo. Tanto así que lo primero que pensé cuando vi su obra de arte fue:


¡Eran dos putasmadres láminas de cartón pegadas y pintadas por fuera! Y ni siquiera era completamente redondo, sino una lámina redondeada y la otra, curva también, pero más abierta, así que parecía la propia empanada maracucha decorada con mandocas. El... desayuno "tan nutritivo", por no decir algo peor, era alto, pero bien feo, joder.

¿Quieren que os ilustre un poco?

Empanadas (venezolanas):



Mandoca:



Ya se imaginarán el resto...

Ah, lo que me reí cuando Eliza, mientras estaba sentada a su lado, le habló a Cristina:

Eliza: ¡Ey, Cristina! ¡Ven un segundo!
Cristina: ¿Qué? Ah, ya voy... ¿qué pasa?
Sandra: (*Primera frase normal que oigo salir de su boca*).
Eliza: Me encanta tu empanada, me provoca un hambre...
Cristina: ¿Empanada? ¿Qué dices...? Oh... ¡Ah! sí, sí... ja-ja-ja... gracias, belli... (-se va pomposa, al igual que como llegó y, encima, echando humo-).
Sandra: (*Se picó, se picó*)  No puedo creer que de verdad se lo hayas dicho.
Eliza: De bolas que sí, marica. ¿Cómo no se lo iba a decir?

Y eso fue todo lo importante ocurrido... Verga, los problemas que tuve que pasar, y estoy pasando, por haberme traído mi Coliseo. Pero ni loca dejo que la de Historia (que da a luz alrededor de mayo, gente) dejo que se la lleve.

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Episodio siguiente: "El regreso menos deseado del siglo" >>

lunes, 28 de febrero de 2011

El examen del fin del mundo, la revancha.

-"Hide yo' kids, hide yo' wife, and hide yo' husband! Cuz' they're failin' everybody out there."
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Y sí nos terminaron dando otra oportunidad, la pregunta es: ¿Acaso volverá Sandra a fallar épicamente? ¿Cristina tendrá otra crisis? ¿Tendremos el tiempo suficiente para responder y no morir en el intento?

¿A alguien de verdad le interesa esto?
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Hoy tuvimos el recuperativo de trigonometría (ni loca me quedaba con la nota que había sacado) y me sorprendió la naturalidad con la que me salieron las respuestas.
No voy a decir que fue pan comido, más que todo porque el papel no es pan (hurr durr), pero tampoco voy a decir que fue el examen del fin del mundo... y en el caso en que lo haya sido... autoestima elevada en un cuarenta y siete por ciento. Pero seguro que ahora voy y repruebo... mierda. En mi defensa diré que Joaquín me revisó eso y lo comparó con otro examen y las respuestas estaban correctas.

Por lo anteriormente dicho, y porque esta vez sí estudie... un cinco por ciento más que la vez anterior (tomando en cuenta que había olvidado que había recuperativo), no logro entender por qué en los nueve cielos, siete avernos y  la casa del vago de la esquina hubo gente que no sabía qué hacer.

Como Cristina y Moira durante en examen. OJO, en defensa de Cristinita (para no matarla en esta entrada) diré que no sufrió una crisis... muy grave, porque todavía la oí rezando, aunque mis oídos agradecen la falta de chillidos y ¡por fin! la tía estaba respondiendo los ejercicios de una manera que se puede considerar inteligente. En el otro extremo, Moira se me puso a llorar encima, lo cual me dejó mal parada ya que ella había estudiado MUCHO más que yo, claro está que yo no estudié nada.

¡Y no me hagáis empezar con el problema de las "chuletas"! Ella tenía la guía que trigonometría afuera con todas las fórmulas habidas y por haber escritas en grande en la parte de atrás de cada hoja. Yo le dije que eso se vería demasiado y que Joaquín de iba a dar cuenta, Moira me manda a comer mierda y deja la guía allí, lista para usar. Quince minutos después Joaquín le arrebata la hoja y se la queda.

Lo admito, mi guía también tenía todas, pero todas las fórmulas y demostraciones, pero escritas en espacios disimulados y con mi hermosa letra ilegible (¿por qué creéis que mi letra es imposible de leer?). Además, estaba dentro de mi mochila, donde ni Joaquín (ni yo) podría verla. Así que básicamente no fue trampa... ¡pero el punto es que estaban ahí!

Ahora, el LOL (porque siempre hay un momento así durante toda evaluación) se lo lleva Eliza, quien se había fajado, había sudado la gota gorda, para que al momento de entregar Joaquín le diga que ese ejercicio, el primero, en el que había dejado el alma, estaba malo porque había calculado lo que no era... Todo cinco minutos antes de que se acabara el tiempo.

Sí, la chica lo corrige (creo, la verdad, y lo sabes, Eliza, es que no me interesa, yo me reí, me carcajeé y me regodeé) y todo miel sobre hojuelas, pero eso no evitó que llevara el momento a Internet. Todos juntos, por favor:

-"¡DURP!" (*o como sea que sea*).

Ah, ahora sí creo que el orden de la vida ha sido reestablecido a su posición natural (léase: yo igual genio, los demás igual escoria). ¡Es broma!

Pero va en serio...