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martes, 29 de marzo de 2011

¡Marico, faltemos al colegio para que no haya examen!

¡Editado!
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Toda la tarde ha estado la gente pasando mensajes de "falten al colegio", "no vayan a clases" y cosas así para evitar un examen de Joaquín.

Las veces anteriores que se ha hecho eso el resultado es el mismo: faltan dos o tres zopencos y los demás vienen con la cola entre las patas.

¿Por qué?

Porque todo el mundo dice que no va para alentar a los demás a que falten, pero siempre terminan en el colegio para "asegurarse de que no hayan hecho la actividad de turno que tratamos de evitar", resáltese ese "tratamos" porque uno trata y trata y al final todos sabemos que van a fallar de una forma tan épica que hasta risa causa.

Yo falté a clases dos días la semana pasada por andar con fiebre y me perdí un examen con Joaquín, lo hice ayer, saqué 22 y ando de lo más "merry-go-round" porque mientras hacía mi examen Joaquín dio una materia a la que yo no podía prestar atención y me dejó lo de mañana para otro día (claro que ahora estoy retrasada en matemática...).

Mañana voy a ir a clases más que todo porque falté hoy (he faltado muchos días en este lapso) y mi madre dice que "enferma o no, yo no falto más" (meeeeeentira). ¿Por qué no iluminé a mis compañeros con mi disfrutable presencia hoy en el colegio? Cancelaron las clases de cuarto y quinto año para celebrar el día de premilitar (día nominado a las celebraciones más estúpidas del mundo) y yo, como mi amor por la materia es tan grade, mandé todo a la mierda y me quedé dormida.

También sé de otras cuatro o cinco personas que NO van a faltar mañana a clases, así que todo lo que estén planeando en este momento se les va a ir por la cañería.

Ah, mañana me voy a reír que jode.

Editaré la entrada mañana en la tarde (o en la noche a más tardar) para escribir qué tal nos fue.

Pero antes... ¡las apuestas!

Yo doy una entrada entera a que hacen el examen y más de la mitad reprueba. De paso, sin oportunidad a recuperativo porque yo lo valgo Joaquín dijo que no iba a hacer uno.

A ver, ¿qué apuestan ustedes que pasará?
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Ah, perdí.

Joaquín es un santo, hay que admitirlo, porque se ha hecho el loco y se puso a hablar "pepereas" sobre cualquier cosa e hizo que perdiéramos las dos horas de su clases, ahora yo me puedo poner al día y estudiar para el lunes.

Aún así acerté en la parte donde mencioné que gran parte del salón no iba a faltar, lo que sí me sorprendió es que viniese tanta gente, faltaron... seis o siete "pelagatos".

Quiero volver al tema de "Joaquín hablando peperas" porque no logro entender todavía cómo es que no se ha dado cuenta de que Cristina sólo le llora encima para que le de otra oportunidad (la cual es más fácil que decir de qué color es el caballo blanco de Bolívar... no Cristina, no era verde). Por alguna razón, el profesor menciona a Cristinita, no recuerdo bien lo que dijo, pero sí recuerdo, más o menos, lo que dijo Martín, nuestro Latin Lover.

Martín: Pero profesor, ¿es que acaso no se ha dado cuenta de cómo Cristina lo manipula? Siempre se pone a llorar porque sabe que así se la ponen más fácil.

Concuerdo cien por ciento con eso. Luego, Joaquín mencionó algo, después de discutir un poco con Martín, que me hizo pensar...

Joaquín: Cristina me contó que no siente nada de nervios en un escenario porque ella sabe que allí sí lo hace perfectamente bien.

Porque yo ya llevaba un tiempo sospechando cómo hacía la tía para no tirarse a llorar como hace en la gran mayoría de los exámenes... Y a pesar de todo todavía tengo un comentario para responder a lo dicho anteriormente: Cristina se bloquea de una vez y se pone a llorar sin ninguna vergüenza porque sabe que eso lo hace tan bien que se lo van a creer y la van a ayudar... ya que para cantar en un escenario se necesita saber actuar un poco para reflejar la canción, y yadda yadda, y ella aplica lo que sabe de eso para que se traguen su oh-tan creíble llanto.

Lo anterior me lo he dejado para mí sola, ni loca lo decía en medio de la clase y mucho menos con el fan número uno de Cristina, es una gran pena que ese fan sea Joaquín.

jueves, 27 de enero de 2011

Latin Lovers.

En todos los grupos de personas está presente siempre el típico casanova que se las trae todas, y si por obra y gracia no está, tendremos por defecto a la versión defectuosa entre nosotros.

La "disque" versión defectuosa cree que puede tirarle los perros a toda mujer que le pase por delante y quedar como "el papi de la clase". Si bien va a haber gente a la que le caiga bien y le siga el juego para no dejar al pobre en la penumbra, hay gente a la que le choca su comportamiento.

A mí ni me va ni me viene porque la verdad es que me importa más el caracol escalando la pared de la esquina que nuestro Latin Lover, Martín.

¡Llegó por quien lloraban, chiquitas!

Este Latin Lover es uno de los tantos nuevos de Humanidades que se cree la gran cosa. He de admitir que Martín me cae bien, pero hay gente a la que solo le cae... Como a Viviana.

Hoy estábamos a punto de salir del salón para ir a casa cuando de repente Martín llega y encierra a Viviana dentro de un abrazo. Y digo encierra porque la pobre mujer estubo pataleando para que la soltara, y cuando logró safarse, Martín, como buen Latin Lover, le sonríe y le pregunta si va al viaje de graduación en Margarita. Viviana responde que sí.

Martín: ¡Eso, ahora sí la voy a pasar bien!

Viviana y yo nos quedamos un rato siguiendo con la vista al tío este antes de que yo le preguntase qué demonios acababa de pasar.

Martín es así con la mayor parte del la población femenina del salón, se las tira de "Magna Vergis" y se lanza de lo más meloso encima de cualquiera.

Tiene sus momentos serios y si logras hablar con él mientras está fuera de su faceta de "Latino de mi amor" puede (puede, tal vez, no aseguro nada) que lo encuentres agradable hasta cierto punto, léase: el punto en que empiece a tirarte los perros si eres mujer y te eche el ojo.

Por supuesto que él no es el único Latin Lover con el que me he cruzado en el camino.

Estaba el Gallo el año pasado, con su cabezota descomunal (juro que su cuerpo de palo no la podrá aguantar por mucho más) y su ego del tamaño de un profesor de Salud que tuvimos y el de el nuevo profesor de matemática, sí, el negro descomunal casi tan grande como el mismísimo John Coffey.

Y otro en menor potencia que debe estar por los lares del Rey Carlos fastidiando por ahí, Vittorio, que si bien sí tenía atractivo físico, tenía un ego y una aptitud que espantaba a las moscas de sólo acercársele (y aún así el idiota me cae bien).

Sólo resta decir que si alguien se encuentra a uno de estos espécimenes que son más comunes de lo que se cree, por favor...

¡Patada en lo cojones!
La solución a todos los problemas de la vida, por Chuck Norris.