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miércoles, 8 de febrero de 2012

La amiguis PUTA: de spinoff baratos y de trabajadoras nocturnas de 5 de julio.

Episodio anterior: << "El regreso menos deseado del siglo".


¡SIDAAA, Al mamut le dio SIDAAA!
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Reciban una cálida bienvenida a un mundo donde vuestras más sucias y oscuras fantasías se volverán realidad, donde pueden dejar salir todas sus inhibiciones, donde el dinero no es un problema...
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¡Bienvenidos a la Cotiza Rota
El puticlub donde el nombre es mucho menos estúpido si se le compara con los sucesos que ocurren allí.

Últimamente han pasado varias cosas y me enterado de muchas otras, son tantas que me tomaría ésta y otra vida para poder siquiera contar la mitad de ellas. Lo único que les interesa saber es que mi bello, precioso y muy, muy querido salón está lleno de puras putas baratas.

Nadie, pero nadie (de pronto dos o tres personas) se salva, mucho menos aquellas que aparenten no serlo. En especial Helen.

Antes de echarles el chisme, haré un resumen de la imagen que antes profesaba esta mujer: Helen era ante los ojos del mundo una persona recta, honesta, con la cabeza bien puesta sobre los hombros y por sobre todo una gran y confiable amiga. ¿Saben qué es en realidad?
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jueves, 12 de enero de 2012

La amiguis bruta: El regreso menos deseado del siglo.

Episodio anterior: << "Cocinando con Cristina: empanadas romanas adornadas con mandocas dóricas"
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There is NOT enuff' DAKKA in the world... There isn't.
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Sí, sí, feliz 2012, blablablá y sí, sí, estoy haciéndole aún más cambios inútiles al blog. Pero éso... ÉSO... es lo de menos. ¿Saben por qué?

Porque este año ella ha regresado.

Más fuerte... más gritona... más insoportable... y más BRUTA que nunca.

Cristina.


Oh mah gawd.


¡Volvió lo que habíais estado esperando! Más o menos. Antes de narrarles las más recientes aventuras de nuestra queridísima y estimadísia Critinita debo retroceder un poco en el tiempo y empezar a narrar que volví a clases (en contra de mi voluntad) este lunes que acaba de pasar.

Esta vuelta al colegio fue una como cualquier otra, el segundo trimestre nunca fue uno memorable de ninguna manera (pobrecito), todos estaban o durmiendo o hablando, cansados y desanimados, no por tener que ir a clases, sino por volver a levantarse temprano casi diariamente. De resto, todo estaba en una calma sin igual. Más bien, había demasiada calma, y ya sabemos qué sucede cuando un lugar está demasiado tranquilo.

-¡Ninjas salidos de la nada!

¡No! Aunque sería genial, no, nada de ninjas.

-Buuuu.

Demasiada calma, además de significar que algo malo va a pasar, también representa la falta de algo. ¡Y vaya que algo faltaba! Había vuelto a encontrarme con Sara, Eliza, Ignacio, Sebastián, Adela, Bob, Gilbert, Susana, etecé, etecé. Pero Cristina no estaba por ninguna parte.

Sí, sí, la chica es lo suficientemente bajita para perderla de vista, pero su presencia (es decir, SU VOZ) causa tanto ruido que uno creería que es una banshee. Extrañada, y antes de ponerme a saltar como Eliza cuando come mucha azúcar (y poca también) un conejo, le pregunto a Sara dónde estaba nuestra muy estimada compañera.

Sara: ¿Cristina? Nooo, chica, ésa sigue en San Cristóbal todavía. Desde diciembre que está allá. Vuelve la próxima semana, o eso me dijo.

Y eso significa que tengo una semana adicional (ahora tres días) de Cristivacaciones (¡fiesta en casa de Gilbert!). Sara y yo tenemos el ¡dame esos cinco! obligatorio con una dosis extra de Fuck Yea antes de que ella pronunciase lo siguiente:

Sara: Y fíjate, que se ha conseguido novio y todo.


Y entonces el mundo hizo STOP!

miércoles, 29 de junio de 2011

Infinito desprecio.

A mí no me importa que me llamen por teléfono a más de las dos de la madrugada (posiblemente esté despierta).

Tampoco me importa pagar la cena o la entrada del cine (ya lo cobraré después).

Y mucho menos imprimir las cosas ajenas (así de paso averiguo).

Pero nunca, NUNCA, lleguéis a mi casa ANTES de la hora acordada para algo. JAMÁS.

¿Que si llegas a la hora exacta? Perfecto. No hay problema. ¿Que si llegas dos o más horas después? Bah, normal.

¿Que si llegas diez minutos, sólo diez, antes de la hora acordada? Haré rodar tu cabeza.

Generalmente, cada vez que invito gente a mi casa, digo como hora de llegada "tres, tres y media". Me da tiempo de almorzar, bañarme y poner mi cuarto decente (mi cuarto JAMÁS ha de ser ordenado o se abrirá un hoyo negro en Suiza), incluso puede que me duerma un rato.

Como todos conocemos el horario del maracucho (la hora de llegada correcta es una o dos horas después de la que dice la tarjeta), nadie se preocupa por estar listo a tiempo, así que yo me tomo mi tiempo para hacer las cosas y a las tres con cinco minutos todo está listo.

Pero este año me he encontrado con gente a la que no quieren en su casa. Porque cada vez que quedamos de reunirnos en la mía a una hora, sus padres los dejan veinte minutos antes, como si no supieran qué hacer con esos energúmenos (por eso es que no se deben comprar condones baratos). Y yo me encuentro con que tengo que hacer todo el doble de rápido.

Yo.

La persona más lenta del mundo.

Joder.

Y eso no es todo.

Ajá, de verdad no pueden dejarlos a otra hora, qué más coño. Pero yo creo que, si se pueden tomar la molestia de pasar un mensaje diciendo las mariqueras que todos sabemos que dicen, pasar un mensaje que diga "ya voy a salir de mi casa" no cuesta mucho.

Ni siquiera eso.

¡Ni siquiera eso!

Porque hay gente que dice "ya estoy en camino" y TREINTA SEGUNDOS después me dicen "estoy en frente".

Joder, en camino pero en jet privado.

Esas vergas no se hacen, no a mí. No, no, no, no.

Yo sólo sé que la gente que hace semejantes cosas tiene un puesto reservado en el infierno junto a los que hablan en el cine y toman fotos en el teatro.