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viernes, 4 de noviembre de 2011

Recuento de una sucesión de sucesos sucedidos sucesivamente que no es de interés para nadie.

It's Friday, Friday. 
Gotta get down on Friday.
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Debo disculparme por las largas ausencias y la irregularidad con la que el blog es actualizado, y podría hacer algo demostrando cuánto lo siento...

Pero me conocéis.

En fin, voy a tratar (y a fallar en el proceso) de ser concisa mientras los pongo al día de todo lo que me ha pasado en el mes de octubre.

Mirando atrás, me dí cuenta de que nunca había hecho cosa importante en mi vida escolar así que decidí ser parte del grupo organizador del anuario, así al menos tendría la satisfacción que se siente al contar cómo alguien como yo ha podido dejar huella de su existencia a las futuras generaciones. 

jueves, 20 de enero de 2011

La amiguis bruta, aka "La chama que nunca se calla la jeta".

Episodio anterior: << "Pennywise contraataca"
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Díganle a Alejandro Hernández que la he encontrado.

Ayer fui al cine con unos amigos, entre ellos Cristina estaba (sí, a lo Yoda).

No sabíamos qué película ver y yo sugerí "El Avispón Verde" (The Green Hornet) a la vez que Cristina gritaba que quería ver "Más allá de la vida" (o algo así). Hay dos cosas que quiero mencionar antes de seguir:
-El Avispón Verde era "B" y Más allá de la vida era "C".
-Cristina es ENANA.

De paso todos somos menores de edad, y sólo nos daba tiempo de ver El Avispón Verde (Más allá de la vida ya estaba empezada).

Terminamos viendo El Avispón Verde muy a pesar de las quejas, los berrinches y las "caratoñas" de Cristina. La película me gustó a pesar de lo forzado de algunas actuaciones y de varios diálogos (muere gente, mucha gente, ¿cómo no iba a gustarme?), pero me hubiese gustado más si cierta personita no se me hubiese sentado al lado y se me estuviera tirando encima, hablando y sobándome.

Cristina es homófoba que jode (hasta donde yo sé). Yo soy la persona normal sin prejuicios contra los homosexuales.
Es ella la que se me tira a mí encima violando mi espacio personal. WTF???

Encima de que leía los subtítulos en voz alta y ¡ay! ¡las cosas que decía en medio de la película!

Cristina: ¡Qué película tan mala!
Al rato.
Cristina: ¡Menuda ridiculez!
Y si no era eso...
Cristina: (*hablando por BB a todo pulmón*) ¡Claro que no, amiguis! ¡Sí, ese tipo está re-buenote...!
Y más basura así que omito por el gran nivel de estupidez.

Claro que la guinda del pastel fue cuando yo comencé a contraatacar.

Cristina: (*aún hablando por BB*) ¡Claro que sí, amigui! ¡Ay, chama, no seas así!
Sandra: Cristina, hay gente sentada en frente de nosotros. Cierra el pico.
Cristina: Ay, ¿qué? Oh, Dios, qué pena... ¿Cómo te decía, amigui?
Sandra: (*agarra el BB y tranca la llamada*) Hay gente que sí quiere ver la película y estás en un cine, tienes que apagar el celular.

Y mi parte favorita:

Cristina: (*A todo dar*) ¡Ay, se acabara esta película!
Sandra: (*aún más fuerte*) ¡Ay, te callaras la jeta!
Todos rieron (menos ella).

Y así pasamos todo el rato.

Luego la tía tuvo el descaro de hacer que le diera la cola hasta su casa, aka: el culo del mundo. Le hizo dar a mi madre un montón de vueltas porque la pobre no se sabía guiar para llegar a su propia casa y de paso nos hizo escuchar las ¡oh-tan-interesantes! anécdotas de su vida cruel por ser una pobre incomprendida. Yo sólo quería gritarle: "Ey, a mí no me interesa, a nadie le interesa", que es lo que dijo, dice y siempre dirá un amigo, que también fue al cine con nosotros y tuvo que soportar a Cristina también.

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