sábado, 15 de enero de 2011

La amiguis bruta. O "La Odisea" parte dos: el Pennywise matemático.

¿Nunca han tenido un "amigo/a" del que querrían alejarse? Sí, de ese tipo de amigos que son ladillas hasta decir basta. Yo sí, pero como soy tan, pero tan buena persona no los alejo, trato de ayudarlos y soportarlos a pesar de tener taaaaanta paciencia.

En mi escuela son cinco años de secundaria, voy por el cuarto, y éste año llegaron un montón de nuevos, entre ellos estaba... "Cristina" (nombre falso). Siempre me pregunto cómo hizo esa niña para entrar a nuestra escuela, digo, los maestros son fuertes y el contenido es difícil, así que supongo que los exámenes de admisión serán difíciles, ¿qué tan difíciles deberían ser? Pues, deberían ser como el modo "Lunático" de Touhou... nah, tal vez como el "Difícil", pero nunca como el "Normal".

Y bueno, que Dios, Shinki, Master Chief, Gordon Freeman, Kamisama, Shen Long, Minato y Clow Reed la bendigan, porque la niña es bruta como nadie. ¡Y ni hablar de matemática o inglés! Todo lo que le explico se le olvida inmediatemente. Lo entendería si ella se callase y me prestase atención... pero noooo, dejadme ilustrar:

Sandra: Bien, Cristina. ¿Entendiste lo que explicó el profesor sobre las funciones lineales?
Cristina: ¡Claro, chama! Eso es pura papaya.
Sandra: Que bueno, que bueno. Ahora, tenemos Y igual X más dos. Trata de hacerlo tú sola.
Cristina: Ay, chama, pero no me la pongas tan difícil.
Sandra: (-¿Difícil?-). Es igual a la que puso el profe en la pizarra... ¿qué suena?
Cristina: Ay, ya va, chama, que me está llamando una amiguis de mi viejo cole. ¡Hooolis! ¿Cómo estás? Ay, yo con otra amiguis repasando matemática. Chama, te extraño, ¿en serio? ¡yo también!...
Sandra: (-Me dijo amiguis... Me dijo amiguis... Maldita sea-).
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*Luego de cinco minutos de una conversación parecida a un diálogo de Perla Shumajer*
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Cristina: Okis, ya tranqué, ¿dónde estábamos?
Sandra: Y igual X más dos. Es igual a la que hizo el profesor en la pizarra. Resuelve.
Cristina: ¡Ay, chama! Pero aunque sea dime qué hago primero, ¡ey! ¿qué tal si me das los pasos y yo resuelvo? Dale, di que sí, di que sí.
Sandra: Vale... Primero le das valores a X, los sustituyes en la ecuación y resuelves.
Cristina: Bueno, ¿qué valores le doy a X?
Sandra: Los que quieras.
Cristina: Bueno, uno, dos, cero, menos uno y menos dos son los que usó el profe... Ey, chama, ¿no te parece que (*inserte nombre de varón aquí*) está bien lindo? Mira que el otro día lo día lo caché mirándome...
Sandra: (-Un solo "chama" más y me tiro por la ventana-). Cristina, céntrate.
Cristina: No seas así, chama. ¡Es que él es taaaan lindo!
Sandra: ¡Y es que es un tema taaaaan interesante! Céntrate y resuelve, que en el exámen no te van a preguntar si fulano estaba bueno o no.
Cristina: Ay, chama, no seas así conmigo, es que me tienes que tener paciencia.
A la final, terminé yo resolviendo ese ejercicio. Sobra decir que reprobó horriblemente... ¿Yo? saqué 20.
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¡Y no me hagan empezar con despejes! ¡¡¡Los despejes!!!
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Sandra: Bien, Cristina, llevo dos meses explicándote despejes y me dijiste que tenías un tutor privado. Quiero que depejes la X. Resuelve: "2+x=0".
Cristina: Ay, chama, no me la pongas tan difícil... Ey, ¿Sabes quién está lindo?... ¡Uy! Un segundo, mi BB está sonando, un segundito, amiguis...

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Esta vez no sé si reprobó porque el exámen era en trío, pero puedo asegurar que ella sólo estuvo "calentando banca".
El mayor problema es que Cristina entró ahorita, en septiembre, a cuarto año. Nosotros, los que llevamos más de tres años en nuestro colegio ya debíamos de saber cómo hacer un despeje con potencias, raíces, divisiones, fracciones y demás. A nuestra Cristina no le enseñaron nada de eso en la escuela de donde vino, ¿por qué se cambió? Ni idea.
Podrían tenerle lástima, que no es su culpa ser bruta. En cierta forma tienen y no tienen razón. Si bien no es culpa de nadie nacer bruto, nuestro profesor de matemática explica como los ángeles, da lecciones gratis en los recreos y siempre está disponible, es un gran profesor. Además, ¿recuerdan que dije llegaron mucho nuevos? Pues algunos de esos nuevos no son genios, tampoco les habían explicado los depejes y si bien no sacaron un 18, SI APROVARON, CON UN 14 O MAS.

Siguiente episodio: "Pennywise contraataca">>

viernes, 14 de enero de 2011

De videojuegos, amigos y mi período.

Hoy me he traído del colegio a dos amigos, se quedaron a almorzar y jugamos en la PS3 (la cual pertenece a uno de ellos).

Uno tuvo que irse temprano. Me quedé con... "Samuel" (nombre escogido al azar en un libro), el dueño de la PS3. Jugamos hasta decir basta con eso y con mi 360, ahora puedo decir que el Black Ops no es exactamente lo mío... Luego pasamos un rato matando gente inocente en Assasins Creed, La Hermandad y después lo puse a jugar Touhou.

Samuel es un gran chico y le aprecio tal vez más de lo que me gustaría admitir. No, no me vean así, una relación con él me dejaría un sabor... incestuoso en los labios, él es como un hermano para mí. El problema está en que se irá al extranjero por estudios en, tal vez, dos años, y ya se me han ido varios amigos. Me duele saber que tal vez no lo vuelva a ver en mi vida ni a él ni a los demás.

Soy creyente de que las relaciones a larga distancia no funcionan a menos que de verdad, verdad, verdad pongas tu empeño, tu sudor, tus lágrimas y toda tu fuerza en ello... o que de verdad, verdad, verdad se amen.

Si bien yo terminaré yéndome al extranjero alguna vez, no será pronto y tampoco creo que vaya al mismo lugar que ellos (sumando el hecho de que no están todos en el mismo lugar).

En estos momentos he estado la mar de nostálgica, ha de ser porque se me acerca mi período menstrual. Y sí, sólo el dolor de mi ciclo menstrual es tan grande como lo que siento al perder a un amigo (así tanto me duele).

jueves, 13 de enero de 2011

¡Chocolate!

¿Quién podría odiar semejante manjar de dioses?

(Ojo: sí conosco gente a la que no le gusta, ¿vale?)

Un amigo me ha traído un tubo de M&M y me lo tragué en media hora... está bien, en quince minutos, de veras que es la mejor cosa del universo. Es por el chocolate que el mundo gira.

¡Vean, vean!

"Saboreo lenta y pausadamente el dulce en mi boca, degustando con el mayor placer su sabor, su forma, su textura, el cómo se derrite dentro de mí. Dejo salir un gemido, sin poder soportar las olas de exitación que me causa volver a probar aquel manjar. Me relamo los labios y, con mucho pesar, trago el contenido que ahora es casi líquido por el calor de mi cavidad bucal...

¡Buen Jesús! ¿quién podría decir que el chocolate era tan sabroso?"

Suena... erótico... uy. Pero no por eso es menos verdad.
Una amiga me dijo hace tiempo que ella mataría por chocolate, no es la única.

Creo que deberían haber billetes de chocolate.

miércoles, 12 de enero de 2011

Lo que aprendí de...

Los profesores.

Todos tuvimos alguno alguna vez, así que no creo que alguien se sienta no identificado con el tema. Los hay malos, buenos, amigables y detestables (y hay muchos menos de los últimos de lo que se cree), pero de todos aprendemos algo.

Yo aprendí de mis profesoras de kínder a dejar de ser una llorona.
Yo aprendí de mis profesoras (y un profesor) de primaria a hacer amigos y a no dejarme perjudicar por nadie... y a ser una hipócrita (eso se pega).

Pero en secundaria aprendí mucho, mucho más.

De mis dos primeros profesores de matemática aprendí a odiar los números y a maldecir en binario.
De mis dos primeras profesoras de biología aprendí a odiar a la naturaleza, la vida, a ser una "hija de puta" y que que te dejen en el altar es muy feo, pero que no era razón para torturar a los alumnos.
De mis profesoras de física aprendí... absolutamente nada.
De mi primera profesora de música aprendí a odiar la música de mi país.
De mis profesoras de historia (universal, contemporánea y del arte) aprendí a odiar el pasado, a verlo como algo que ya no nos es necesario y nunca nos será de utilidad.

Entonces me rendí y me dije que ya no quedaba nada bueno que aprender. O eso creí.

La misma profesora de historia que me hizo odiar con fervor la materia me enseñó de la peor forma que si no sabemos de donde venimos jamás sabremos a donde vamos.

Y vi las cosas de otro modo. ¿Por qué? No sé, la cosas sólo me llegaron de repente, como una... ¿cuál sería la palabra? Epifanía diría yo. Si bien no aprendí más de esa profesora, lo que me enseñó me bastó para saber que...

De mis profesores de castellano y/o literatura le agarré el amor a la escritura, a la lectura y a los modismos españoles.
De mi profesor de química aprendí que los números no son malos y que quemar cosas sí es divertido.
De mis profesores de idiomas y lenguas aprendí que las otras lenguas te abren las puertas del mundo y que te dan más alas que el Redbull.
De mi tercer profesor de matemática aprendí que de los errores sí se aprende, y mucho.
De mi otro profesor de matemática aprendí a volver a querer (en mi muy singular forma) a los números y que la honestidad sí es apremiada.
De mi segunda profesora de música aprendí a amar la música clásica y a apreciar los dulces sonidos de la vida.
De mis profesoras de dibujo aprendí a como mejorar mi técnica y a expresarme sin palabra alguna, porque a veces sobran.

Pero no crean que soy la persona más agradecida con la vida.
Ellos me hicieron una persona muy dura y muy fría. Se los agradezco a todos y a cada uno, porque de ellos aprendí que no te puedes lanzar a un mundo tan frío, duro y oscuro como este sin antes endurecerte tú mismo.

Venga, mundo, a ver quién puede más.