lunes, 28 de febrero de 2011

El examen del fin del mundo, la revancha.

-"Hide yo' kids, hide yo' wife, and hide yo' husband! Cuz' they're failin' everybody out there."
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Y sí nos terminaron dando otra oportunidad, la pregunta es: ¿Acaso volverá Sandra a fallar épicamente? ¿Cristina tendrá otra crisis? ¿Tendremos el tiempo suficiente para responder y no morir en el intento?

¿A alguien de verdad le interesa esto?
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Hoy tuvimos el recuperativo de trigonometría (ni loca me quedaba con la nota que había sacado) y me sorprendió la naturalidad con la que me salieron las respuestas.
No voy a decir que fue pan comido, más que todo porque el papel no es pan (hurr durr), pero tampoco voy a decir que fue el examen del fin del mundo... y en el caso en que lo haya sido... autoestima elevada en un cuarenta y siete por ciento. Pero seguro que ahora voy y repruebo... mierda. En mi defensa diré que Joaquín me revisó eso y lo comparó con otro examen y las respuestas estaban correctas.

Por lo anteriormente dicho, y porque esta vez sí estudie... un cinco por ciento más que la vez anterior (tomando en cuenta que había olvidado que había recuperativo), no logro entender por qué en los nueve cielos, siete avernos y  la casa del vago de la esquina hubo gente que no sabía qué hacer.

Como Cristina y Moira durante en examen. OJO, en defensa de Cristinita (para no matarla en esta entrada) diré que no sufrió una crisis... muy grave, porque todavía la oí rezando, aunque mis oídos agradecen la falta de chillidos y ¡por fin! la tía estaba respondiendo los ejercicios de una manera que se puede considerar inteligente. En el otro extremo, Moira se me puso a llorar encima, lo cual me dejó mal parada ya que ella había estudiado MUCHO más que yo, claro está que yo no estudié nada.

¡Y no me hagáis empezar con el problema de las "chuletas"! Ella tenía la guía que trigonometría afuera con todas las fórmulas habidas y por haber escritas en grande en la parte de atrás de cada hoja. Yo le dije que eso se vería demasiado y que Joaquín de iba a dar cuenta, Moira me manda a comer mierda y deja la guía allí, lista para usar. Quince minutos después Joaquín le arrebata la hoja y se la queda.

Lo admito, mi guía también tenía todas, pero todas las fórmulas y demostraciones, pero escritas en espacios disimulados y con mi hermosa letra ilegible (¿por qué creéis que mi letra es imposible de leer?). Además, estaba dentro de mi mochila, donde ni Joaquín (ni yo) podría verla. Así que básicamente no fue trampa... ¡pero el punto es que estaban ahí!

Ahora, el LOL (porque siempre hay un momento así durante toda evaluación) se lo lleva Eliza, quien se había fajado, había sudado la gota gorda, para que al momento de entregar Joaquín le diga que ese ejercicio, el primero, en el que había dejado el alma, estaba malo porque había calculado lo que no era... Todo cinco minutos antes de que se acabara el tiempo.

Sí, la chica lo corrige (creo, la verdad, y lo sabes, Eliza, es que no me interesa, yo me reí, me carcajeé y me regodeé) y todo miel sobre hojuelas, pero eso no evitó que llevara el momento a Internet. Todos juntos, por favor:

-"¡DURP!" (*o como sea que sea*).

Ah, ahora sí creo que el orden de la vida ha sido reestablecido a su posición natural (léase: yo igual genio, los demás igual escoria). ¡Es broma!

Pero va en serio...

sábado, 26 de febrero de 2011

A Disney Rant. You know you were waiting for this.

"-¡Atención! Más abajo pueden haber Spoilers de varias películas de Disney."

Lo siguiente es la opinión de una loca sin nada mejor que hacer a las dos de la mañana. Su opinión, lector o lectora, puede no ser la misma y, por ende, espero que como mínimo se guarde los insultos y se los meta en el bolsillo.
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Si tuviera que escoger entre Dreamworks y Disney, yo grito Dreamworks sin pensarlo.

-"No eres tú, Disney, soy yo... no, esta vez sí eres tú."

No logra entrarme en la cabeza cómo es que Disney, siendo tan aclamado, teniendo contratos con Ghibli, teniendo tan buenos actores y siendo simplemente magníficos en animaciones, saca películas tan malas con actores aún peores. No, no me entra.

"Esas películas malas" son casi todas las películas "Live-action" (a falta de una palabra mejor), es decir, protagonizada y actuada por, válgame la redundancia, actores reales. Como High School Musical, Camp Rock, El Príncipe de Persia, El Aprendiz de Brujo, Wendi Wu, 16 Deseos...

Yo sé que a todos les gusta HSM y Camp Rock, y yo admito que la música es pegajosa (hasta ahí). Pero la trama es, igual que con muchas otras, risible a la décima potencia.

¿Qué el jugador estrella del equipo no puede salir con la ñoña que acaban de transferir de la cual se enamoró en vacaciones y tampoco puede cantar como un marico de arriba para abajo? Imaginemos que la película estuviese situada en Venezuela (y que los colegios aquí fueraa meramente parecidos):

Primero, el Troy de turno, al que llamaremos Deivis (casi que Glutamato Monosódico) para hacerlo más creíble, no iría a ninguna fiesta de año nuevo por ahí, se quedaría o bebiendo con la familia o bebiendo con lo amigos o bebiendo con el cacho. Y luego muere por manejar ebrio. FIN.

Tal vez no fue tan buena idea después de todo... Lo que quiero decir es, ¿en qué le afecta salir con la ñoña? ¿no sería mejor para todos? Digo, la mujer podría explicarles a esos cerebro de gorila un poco de química y todos felices porque salieron bien. También me quejo porque se cree que ser deportista = idiota.

Y esto va para todas las películas: ¿De dónde sacan esos clichés que insultan el (no tan) buen nombre de los clichés? Deportista popular idiota, Hija de papi millonaria popular que todo aman/odian, sirviente de la hija de papi millonaria popular, el nerd/nerda que es un cero a la izquierda, el profesor cool, el profesor malo malvado que va a destruir el mundo...

Sí, hay profesores que todos adoran y otros que todos odian, lo normal. Pero es que en esas películas sólo existen esos dos y nadie más. También está el director pero... autoridad cero.

Un amigo se fue a vivir a EEUU (al igual que otros) y mantengo contacto con él, y me dice que él no ha visto nada de nada con respecto a lo anterior, que todos son perfectamente normales y, si bien tienen su "coñazo" de vez en vez, no hay tanta diferencia. Y que también ha visto otras escuelas donde las cosas van muy parecidas al colegio donde estudio (lo cual no sé si sea algo bueno o malo).

Ahora, seguro que alguien me va a decir que esas cosas son para que uno se sienta identificado con el personaje. Veamos, ¿quién se identificó con Gabriella, Sharpay (ésta es de Venezuela), la negra que no recuerdo como se llama o la que tocaba el piano? Sí, todas nos hemos sentido como la que toca el piano alguna vez, pero para eso tenemos familia que nos da una cachetada, nos dice "¡Andá a culia'!" y todos felices... tal vez no tanto.

O, para los varones, levante la mano el que quiera ser la super estrella del equipo a quien la loca millonaria se quiere coger... no levanten la mano antes de imaginarse cómo serían sus hijos... vale, vale, también tendrían suegros que los quisieran... Mierda. Ahora yo quiero ser Troy. Digo, me casaría con alguien rico y los suegros me amarían, más bien una persona que no quiera eso está mal.

Cambiando de tema.

¿Quién quiere ser la afortunada en tener un novio súper estrella? Camp Rock y Strastruck. La música de Camp Rock no es mala, ajá, pero ¿no se ha cansado nadie de ver que la cero a la izquierda sea la que se lleve toda la atención? Digo, ¿no puede ser alguien realmente normal? y cómo no, la rubia rica de turno pierde. Ni me voy a molestar con ésta película. Y mucho menos con la segunda, Starstruck, porque si no es el cero a la izquierda, es la única tipa a la que no le gusta dicha estrella.

No me gustan ni Justin Bieber ni Kesha, ¿significa eso que alguno de los dos va a venir a mí, escondiéndose de los paparazzi, y me va a pedir matrimonio? Si me disculpan, voy a suicidarme antes de que eso pase. Porque hay una muy buena, realista y lógica razón para que la gente famosa salga con gente famosa: porque una persona normal no podría seguir con su estilo de vida siendo acosado por los paparazzi sólo por ser la pareja de alguien más.

Ahora, yo quería llegar aquí: El Príncipe de Persia...

¡¿Por qué, Disney, por qué me torturas así?!

¿Dónde está el Príncipe? ¿Por qué el Príncipe tiene nombre? ¿Dónde está en negrote malote/buenote que quiere apoderarse de su mente (no he jugado en un buen tiempo)? ¿Dónde está la sangre? ¿Dónde está mi trama complicada de redención/traición/alguna verga que termine en "ción"? ¿Por qué hacen esas transiciones tan fuera de lugar (a mí me parecía bien falsas y malas)? ¿Por qué no manda a la tipa a tomar por culo y sigue sólo? En los juegos funcionaba... más que todo porque no eran juegos para niños. Creo que mi copia que dice M+ lo aclara bien... muy bien.

Y llega Disney haciendo una película para coñitos haciéndole publicidad a un juego que sus padres NO les van a comprar. La otra vez vi a un niño llorando a mares porque sus padres no le querían comprar esos juegos.

En resumen, la primera vez que vi la película me dormí. Y la segunda fue bostezo tras bostezo. Y los juegos SON arrechos que jode.

¡Es el turno de TRON! ¡YAY!

No me gustó Tron. FIN.

Es broma. Voy a dejar a Tron (en 3D) pendiente, porque las películas en 3D aquí se ven como mierda y los lentes son muy incómodos, así que sólo voy a centrarme en los aspectos de la historia.

El héroe es un disque antihéroe que termina haciendo las cosas bien hecha de una manera bien hecha (se lo paso porque no hay otra mejor), la tipa es ladilla: buena actriz, mal papel (se lo paso porque ni es una damisela en peligro ni una loca que le va dando golpes al protagonista... pero parece una copia de El Quinto Elemento)... Lo (más o menos) bueno: el villano creía estar haciendo algo bueno y el tipo del pub, ése, el de blanco, fue lo máximo, por mucho fue el mejor personaje de la película: gracioso, rata, inteligente y un cabrón... ¿y qué hace Disney? Lo mata... y al villano también.

Y es aquí donde vuelvo a preguntarme:

¿Por qué si Disney ha creado El Rey León, Toy Story, La Sirenita, La Bella y la Bestia, Wall-E, Up, La princesa y el sapo, Enredados... viene y saca esas cosas?

Dejando de lado que el Rey León fue un semi-plagio descarado Kimba, el león blanco, que ninguna de las princesas de Disney sea originalmente de Disney, que La princesa y el sapo sea una de las mayores hipocresías de la historia (todo, pero todo el equipo era blanco, incluso el que limpiaba retretes)... Mejor me callo.

Pero, vamos, ¿a quién le importa? ¿A Disney? ¡Sí, claro! Ellos están haciendo dinero por montones, así que mientras el billete llegue en grande, la opinión pública (o al menos toda aquella que no sean ovaciones) queda corta.

jueves, 24 de febrero de 2011

La amiguis bruta: dos por uno.

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Maldita sea, he perdido la cuenta de cuantos episodios tiene "La amiguis bruta"... como que la voy a sacar para televisión... ¡Me haré millonaria! O tal vez no, digo, ¿quién en su sano juicio quisiera ver un programa sobre una "amiguis" que encima es bruta que jode? ¿Quién?
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Los libros de Historia del Arte se agotaron a nivel nacional, internacional, lo que sea, y sólo contadas personas tienen uno en su poder, por lo que tenemos que juntarnos en grupo para tener la materia completa. Para que todos podamos copiar, uno tiene que dictar (luego se le prestará un cuaderno para que copie).

No hay nada más ladilla que estar en medio de un dictado.Y mucho menos algo más ladilla que alguien obstruyendo la vía al fin del distado, es decir, un o una ladilla que no tenga nada mejor que hacer que interrumpir cada cinco minutos para decir cualquier idiotez.

En la clase que tuvimos hoy, yo tuve, por culpa de mi querida profesora de arte (quien me quiere tanto como yo a ella), que juntarme en el mismo grupo que Cristina. Para hacer la cosa corta porque yo sé que no quieren veinte testamentos de Cristinita y su interesantísima vida, les voy a dejar la cosa así:

(Primeros cinco minutos).
Cristina: Ay, ya va, chama, más despacio...

(Dos minutos después).
Cristina: Helenístico se escribe con... ¿jota?

(Un minuto después).
Cristina: Es jópico o ¿jósique?

(Cuarenta y tres segundos después)
Cristina: ¡Ay, chama, qué hambre tengo!

(Dos segundos después).
Cristina: Ya va, ya va, que mi papi me está hablando por el bebe.

(Un... ¿para qué me molesto?).
Cristina: ¡Más lentooo! ¡Que me estoy acomodando el pelooo!

(La unidad de tiempo que debería ir aquí es tan pequeña que nanosegundo queda como en gigante de Jack y los frijoles mágicos).
Cristina: Chama... ¿sabes qué? Tengo hambre (*repetir frase otras cinco veces después de eso*).

La mandamos a tomar por culo, pero ella sólo se rió, dijo: ¡Ay, qué malitas son conmigo! luego nos mencionó el hambre que tenía, de nuevo, y se puso a mirar su reflejo en el teléfono antes de pedir que fuésemos más lento para que ella copiara.

En otras noticias...

¡A Cristina le salió su primer grano! ¡Es el fin del mundo tal y como lo conocemos! ¡NOOOOOOO!

...

Y más "¡NOOOOOO!" for the lulz.

Mientras estábamos en deporte (y no, no me escapé esta vez), nuestra BFF llega con algo blanco al lado de la nariz; luego de preguntar qué era me respondí antes de que Cristina dijese algo que era un moco, No-sé-quién mencionó que era una de esas cortadas que le salen a los hombres si no se rasuran la cara con cuidado (la mujeres no se rasuran la cara, nos echamos cera hirviente encima y nos la arrancamos de un jalón, no joda).

Entre tantas teorías, Cristina chilla algo que entendí más o menos como una crema cicatrizante o algo así (el chillido me dejó sorda de bolas, de nuevo). Otra ola de preguntas llega al cuestionar qué era lo que se estaba cicatrizando.

Y, redoble de tambores, por favor, Cristina nos revela el horror, el terror, aquello que nos marca la cercanía con el fin del mundo y la dominación mundial por parte de los Teletubies...

Cristina: No me lo van a creer... ¡Es horrible! ¡¡¡ME SALIO UN GRANOOOOO!!!

(Eco en la lejanía: ¡GRANOOO! ¡GRANOOO! ¡Granooo! ¡Grano! Grano... grano... no...)

Luego de recuperar la capacidad auditiva, la gente que estaba cerca y yo nos miramos. Sí, todos nos sorprendemos un poco con el primer grano, así como con todas o la mayoría de las primeras veces (no me refiero a "esa" primera vez, por ahora dejémosla de lado), pero... Dejar sordo a medio mundo es una exageración descomunal.

Vamos, digo yo.

(Eco en la lejanía: granooo... granoo...)

¡¿Todavía?!

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martes, 22 de febrero de 2011

La amiguis bruta: "the stupid BFF", la idiotez es contagiosa.

Episodio anterior: << "Crisis nerviosa, la secuela"
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Me salgo de mi habitual humor satírico/negro/lo que sea, para dejarles una entrada sobre lo miserable que soy.
Atte. Una escoria de la vida.
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"Amiguis" no tiene traducción en inglés, he puesto "BFF" sólo para que suene cuchi. (*Happy face and a little and gay heart*)
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No, no, no. Esto ya se está volviendo repetitivo y ya no es gracioso... bueno, tal vez un poco... ¿A quién engaño? ¡Si me estaba partiendo de la risa internamente!

Porque soy una perra y aquí les va de nuevo.
¿Adivinen quién volvió a tener de nuevo otra crisis nerviosa?

Inglés es una materia que yo encuentro muy fácil. Sé perfectamente que a muchos no les gusta y, de verdad, no pueden con él porque es una materia más y no todos van a salir con veinte y eso, pero inglés no es una materia que se repruebe, porque uno debería tener como mínimo el suficiente conocimiento como para sacar un diez.

-"Diez es nota, lo demás es lujo."

Si bien pueden haber varias razones factibles para que alguien repruebe, porque esas cosas pasan y no siempre es culpa nuestra, no es posible que si uno sabe que no es bueno en algo siga sin tratar de entender.

Yo ya no puedo con Cristina, porque ella siempre me dice que estudia, que tiene un profesor particular, que sí entendió. Ahora, todos juntos:

-"¡Mojón!"

Porque si fuese cierto no hubiese sacado un cero siete. Salió mal porque con Cristina siempre es la misma verga: que no puedo, que no sé, que no me interesa. Yo muchas veces digo esas mismas frases, sí, pero una cosa es hacerlo por joder y otra es de verdad ponerse con la ridiculez una y otra vez para que, en medio del examen, sólo se ponga a temblar y a temblar.

Estaba contestando mi examen de lo más feliz, a la propia velocidad de la luz cuando, en el momento que termino y por X causa, me giro a ver a Cristina (como cosa del destino). En el momento que la veo creo que el colegio está temblando, porque Cristina se sacudía de una forma nada normal. Miro mi pupitre, el de al lado y el del resto del salón.
Todo perfectamente normal.
Vuelvo a ver a Cristina, y presentaba los síntomas usuales: cara con otro color, rezos y balbuceos incontrolables, temblores colosales y chillidos espantosos.

No voy a mentir, esa imagen debió causarme lástima, debí haber sentido un poco de empatía por ella y toda la cosa pero todos sabemos que conmigo empatía = cero y sólo atiné a reírme, carcajearme y regodearme internamente, además de soltar un: "verga, ¿otra vez?".

Al rato, cuando la profesora tiene todos los exámenes y se retira, Cristina se está riendo (aún temblando). Aquí en Venezuela las cosas se hacen por joder, y a nadie le molesta porque a todos les gusta joder, y aquel que se atreva a negarlo que venga y me lo niegue en la cara. Pero salir mal no es asunto de risa. Sí, está bien. la pobre está nerviosa, pero todos en el salón sabemos que no estudió y, por ende, todos sabemos que nota sacó.

Como los profesores tenían que entregar notas hoy, la profesora ya tenía los exámenes corregidos cuando una abalancha de locas (yo incluida) se le acerca para preguntar notas. Saqué veinte, no tengo ni porqué negarlo ni porqué lucirlo, es la verdad. Y Cristina sacó cero siete, no tengo porqué negarlo ni porqué lucirlo, sigue siendo la verdad. ¿Qué hizo? Lloró.

Reprobar da mucha, mucha rabia porque uno estudia, uno da lo mejor de sí y, al ver esa nota tan baja, uno se siente mal, se siente decepcionado consigo mismo, siente que ha decepcionado al mundo o a quien sea. El problema con Cristina es que ella no trata y aún así espera que, por obra y gracia de los Padrinos Mágicos, le salga un veinte del culo a alguien para que adorne su examen.

Y aún así, como la perra hipócrita que soy, internamente me volví a reír, a carcajear y a regodear.

Pero no estoy feliz. Porque yo también salí mal, en matemática, pero salí mal.
No, tenías razón, Adela, no reprobé; pero mi nota, que es pura nota y un solo lujo, me decepcionó inmensamente.
Porque yo tenía las respuestas.
Porque yo sabía cómo plasmar las respuestas.
Pero yo no tuve el tiempo de poner las respuestas.

Cuando Joaquín me dijo mi nota, yo tuve es descaro de reírme. Pero no estaba feliz, más que todo porque esa nota fue baja por mí culpa, porque yo fui la que perdió tiempo y se tardó en entender el problema, porque fui yo la que perdió tiempo y se quedó como una bruta haciendo cosas que estaban de sobra y que sólo me distrajeron de lo que tenía que hacer.

Y, para todos aquellos de Humanidades, no hay recuperativo para nosotros. Porque mientras sólo aprobaron dieciocho personas y hubo un verguero de cero uno, esos cero uno fueron exámenes en blanco que sólo le dieron entender a Joaquín que reprobaron a propósito para que hubiese recuperativo y tuviesen más tiempo de estudiar.

En este momento me estoy riendo, pero no estoy feliz.
Porque si pudiera hacer el examen otra vez ya sabría qué hacer y cómo hacerlo de forma rápida y sacaría una nota que de verdad reflejase lo que me maté estudiando, con fiebre, matemática.

Y aún así me estoy riendo, carcajeando y regodeando, porque yo no lloro por "lo que hubiera pasado si..." y mucho menos sufro una crisis que más falsa y me mato (mamá, vos lo que tenéis es el mal de Parkinson).
Cristina, la diferencia entre tú y yo, es que aunque no lo parezca en lo más mínimo, yo sí me tomo las vergas en serio, y lo hago de la forma mas jodida posible.

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lunes, 21 de febrero de 2011

El examen de fin del mundo.

-"In the end... There will be only chaos..."
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Hoy tuve examen de matemática, trigonometría para ser exactos. Fue tan fácil... ah, tan fácil como un pase por el campo... durante una invasión del Covenant en Halo: Reach (en modo Mítico, de paso).

Yo nunca dejo respuestas en blanco, NUNCA. Sólo una vez porque no vi la pregunta, así que obviamente no podía responderla, pero no nos salgamos del tema.

No pude responder la última pregunta. Encima de que no me sabía la respuesta tampoco tuve tiempo de poner el mismo disparate que puso la mayoría del salón. Y, como cereza del pastel, tampoco pude terminar la primera, no porque no supiera qué hacer, sino que hice de más.

Había que buscar el perímetro y el área de un triángulo. Sencillo, sí. El problema: En ese triángulo habían otro dos adentro, es decir, el profesor dividió en triángulo grande en dos pequeños y nos dijo que calculásemos el grande dándonos tres datos nada más. Yo empiezo calculando lo que puedo y cuando me doy cuenta ya sé qué es lo que tengo que hacer y cómo hacerlo.

Entonces me doy cuenta que había hecho un cálculo mal luego de tener más de la mitad resuelta. Voy, trato de corregirlo, me sigue sin dar, lo vuelvo a intentar... y así tres veces más. Leo el problema de nuevo y veo que ese dato que me estaba sacando canas verdes era completa y enteramente innecesario. Me río, me carcajeo y me regodeo mientras borro y voy con otra cosa.

Suena el timbre y es hora de entregar el examen. Unas cuantas maldiciones salen de mi boca y le dejo el examen a Joaquín.
Viviana me hace el favor de dejarme en mi casa.
Almuerzo.
Me baño.
Duermo.
Me levanto.
Y sólo es en este momento en que mi mente despierta y me doy cuenta tanto de lo miserable que soy como de las ganas que tengo de quemar ese examen en el primer momento en que mis manos lo alcancen.

Ese fue uno de esos momentos donde lo único que se quiere es retroceder el tiempo y, no repetir el examen, sino hacer que el examen nunca se haya elaborado o hacer que las preguntas fuesen más fáciles.

Sandra falla épicamente, de nuevo. Hurr Durr.