viernes, 1 de abril de 2011

Just plain bullshit: La buena acción del día.

Como soy una buena chica y estoy de un humor que se podría considerar como bueno (y porque de verdad no tengo nada mejor que hacer), os ayudaré un poco con la tarea de Literatura.
Para lo que no sepan, a Humanidades (y creo que a cuarto de Ciencias A) nos mandaron a hacer un análisis literario de un cuento de Julio Cortazar, si no me equivoco a ambas secciones nos mandaron "Continuidad de los parques".
No pienso hacer ningún análisis aquí, mi humor no es tan bueno tampoco, pero sí les dejaré una parte del cuento, para que no se confundan con otro.

Continuidad de los parques.
Julio Cortazar.
" Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. [...]"

Ahí tenéis. ¿Dónde lo he conseguido? Aquí:

http://www.literatura.org/Cortazar/Continuidad.html

Y también encontré una versión parecida a un audio-libro.


http://www.youtube.com/watch?v=dQw4w9WgXcQ

¡Feliz día de los inocentes!
Yo lo celebro el primero de abril, es más fácil hacerle bromas a la gente en ese día, que generalmente hay clases y los veo a casi todos, que el veintisiete de diciembre, que estoy dormida y el que me despierte se muere.

martes, 29 de marzo de 2011

¡Marico, faltemos al colegio para que no haya examen!

¡Editado!
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Toda la tarde ha estado la gente pasando mensajes de "falten al colegio", "no vayan a clases" y cosas así para evitar un examen de Joaquín.

Las veces anteriores que se ha hecho eso el resultado es el mismo: faltan dos o tres zopencos y los demás vienen con la cola entre las patas.

¿Por qué?

Porque todo el mundo dice que no va para alentar a los demás a que falten, pero siempre terminan en el colegio para "asegurarse de que no hayan hecho la actividad de turno que tratamos de evitar", resáltese ese "tratamos" porque uno trata y trata y al final todos sabemos que van a fallar de una forma tan épica que hasta risa causa.

Yo falté a clases dos días la semana pasada por andar con fiebre y me perdí un examen con Joaquín, lo hice ayer, saqué 22 y ando de lo más "merry-go-round" porque mientras hacía mi examen Joaquín dio una materia a la que yo no podía prestar atención y me dejó lo de mañana para otro día (claro que ahora estoy retrasada en matemática...).

Mañana voy a ir a clases más que todo porque falté hoy (he faltado muchos días en este lapso) y mi madre dice que "enferma o no, yo no falto más" (meeeeeentira). ¿Por qué no iluminé a mis compañeros con mi disfrutable presencia hoy en el colegio? Cancelaron las clases de cuarto y quinto año para celebrar el día de premilitar (día nominado a las celebraciones más estúpidas del mundo) y yo, como mi amor por la materia es tan grade, mandé todo a la mierda y me quedé dormida.

También sé de otras cuatro o cinco personas que NO van a faltar mañana a clases, así que todo lo que estén planeando en este momento se les va a ir por la cañería.

Ah, mañana me voy a reír que jode.

Editaré la entrada mañana en la tarde (o en la noche a más tardar) para escribir qué tal nos fue.

Pero antes... ¡las apuestas!

Yo doy una entrada entera a que hacen el examen y más de la mitad reprueba. De paso, sin oportunidad a recuperativo porque yo lo valgo Joaquín dijo que no iba a hacer uno.

A ver, ¿qué apuestan ustedes que pasará?
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Ah, perdí.

Joaquín es un santo, hay que admitirlo, porque se ha hecho el loco y se puso a hablar "pepereas" sobre cualquier cosa e hizo que perdiéramos las dos horas de su clases, ahora yo me puedo poner al día y estudiar para el lunes.

Aún así acerté en la parte donde mencioné que gran parte del salón no iba a faltar, lo que sí me sorprendió es que viniese tanta gente, faltaron... seis o siete "pelagatos".

Quiero volver al tema de "Joaquín hablando peperas" porque no logro entender todavía cómo es que no se ha dado cuenta de que Cristina sólo le llora encima para que le de otra oportunidad (la cual es más fácil que decir de qué color es el caballo blanco de Bolívar... no Cristina, no era verde). Por alguna razón, el profesor menciona a Cristinita, no recuerdo bien lo que dijo, pero sí recuerdo, más o menos, lo que dijo Martín, nuestro Latin Lover.

Martín: Pero profesor, ¿es que acaso no se ha dado cuenta de cómo Cristina lo manipula? Siempre se pone a llorar porque sabe que así se la ponen más fácil.

Concuerdo cien por ciento con eso. Luego, Joaquín mencionó algo, después de discutir un poco con Martín, que me hizo pensar...

Joaquín: Cristina me contó que no siente nada de nervios en un escenario porque ella sabe que allí sí lo hace perfectamente bien.

Porque yo ya llevaba un tiempo sospechando cómo hacía la tía para no tirarse a llorar como hace en la gran mayoría de los exámenes... Y a pesar de todo todavía tengo un comentario para responder a lo dicho anteriormente: Cristina se bloquea de una vez y se pone a llorar sin ninguna vergüenza porque sabe que eso lo hace tan bien que se lo van a creer y la van a ayudar... ya que para cantar en un escenario se necesita saber actuar un poco para reflejar la canción, y yadda yadda, y ella aplica lo que sabe de eso para que se traguen su oh-tan creíble llanto.

Lo anterior me lo he dejado para mí sola, ni loca lo decía en medio de la clase y mucho menos con el fan número uno de Cristina, es una gran pena que ese fan sea Joaquín.

A Gamer's Evolution.

La siguiente entrada no está hecha con fines ni humorísticos ni satíricos ni nada.
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Como celebración por mi entrada número cincuenta (¡Yay!) voy a quejarme, o "rantear", sobre un tema predilecto para mí.

Videojuegos.

Soy una videojugadora, sí, y también soy n00b, a mucha honra, porque no hay NADIE en este mundo que apeste más en cualquier juego de video que yo. Nadie.

Todo videjuego que mis manos toquen, videojuego que fallo de la forma más épica posible, y aún así lo sigo intentando y toda la cosa (perseverancia Por La Victoria), sin tener resultados positivos, pero bueno... ése no es el punto de esto.

No logro captar, de ninguna manera, el profundo (y muchas veces pertubador) que la gente le tiene a los RPG por turnos, creo que es más que todo porque yo, en mi modo de combate "Leeroy Jenkins", no puedo agüantar a que el enemigo planifique, se organice, coma, se bañe, cague y destape la cañería antes de que ataque y acabe su turno para luego descubrir que hicieron alguna treta sin sentido y pierda mi turno y el proceso anterior se repita. Además, para mí, casi todos los RPG  tienen los mismo clichés que me sacan de quicio y que no cabrían si me pusiese a enumerarlos.

La nota "hipoirónica" del asunto es que uno de mis dos juegos favoritos es un RPG, Jade Empire... donde le puedes caer a carajazos a los enemigos en cualquier momento (encima, para todos aquellos que hayan jugado Jade Empire, lo del Maestro Li  fue muy obvio desde el principio).

Mi otro juego favorito, ya que he sacado el tema, es Fahrenheit (o "Indigo Prophecy" en algunos sitios), comienza espectacular, he de admitirlo, y el modo de juego es original, al menos para los juegos que me han pasado por las manos. Lo único malo es cómo se tornan las cosas al final, pudieron hacerlo muchísimo mejor.

Cambiando de tema, me impresiona de verdad mi evolución como videojugadora, recuerdo cuando todo lo que tenía era mi Nintento 64 y me aterrorizaban los bichitos raros de Banjo Kazooie así que sólo jugaba Mario Kart y Super Mario 64, por alguna extraña razón, luego de dominar mi miedo por Banjo Kazooie, éste último me pareció mejor que Mario...

Luego vino mi etapa Microsoft con el Xbox. Recuerdo el primer juego que tuve, Sonic Heroes, ¡decir que yo era terrible en el juego es poco! Aún así me pasé tres días con sus noches tratando de pasar la historia del Team Rose, que sí pasé, pero fallé en todas las demás... Luego, poco a poco, mis horizontes se iban expandiendo, mis miedos desapareciendo y para cuando me di cuenta ya estaba pateando traseros en Castlevania.

Por esa época, mi primo casi vivía en mi casa, ergo, se traía uno que otro juego para jugarlo él. De vez en vez lo veía fajado en Call of Duty y yo me preguntaba qué le veía a los juegos de disparos porque los encontraba muy aburridos en ese entonces. Un día estaba cansada de los mismos juegos una y otra vez y divisé un juego que creí el CoD de mi primo, lo puse y empecé a jugar, para cuando me di cuenta estaba ganando medalla tras medalla en Medal of Honor (en el Xbox primero lo encuentro más disfrutable que el CoD, aún no juego la versión de 360, ni siquiera sé si hay alguna).

Y llegó una navidad no muy lejana a estos días y con ella mi amado mejor amigo, el 360. Impaciente por probar Castlevania, Soul Calibur y Bayonetta (todos muy buenos, de paso), no me hice de rogar, me tiré al suelo y lo encendí. No salí de mi casa hasta el inicio de clases en enero. Al ser un 360, había una cosa que no podía faltar, algún juego de Halo. En mi vida sólo había jugado Halo dos veces antes de tener el Reach en la palma de mi mano y cuando quise levantarme y dejar de jugar, ya iba por más de la mitad de la campaña (la cual no es taaaan larga).

Así, queridos lectores, llegamos a la actualidad y con ella llega F.E.A.R., un juego que de miedo sólo tiene el nombre. Sí, tiene una niñita loca que te persigue (y a la que persigues), casi todo te quiere muerto y mierda rara está esperando para llegarle a tu culo, encima, estás básicamente solo (porque ese equipo que tienes de tu lado es inclusive más inútil que Eileen Galvin en Silent Hill 4). Solo hay un momento en todo el juego que me ha puesto los pelos de punta y es cuando te encuentras a Alma (la Samara de turno del juego) dentro de un ducto de ventilación tirándoselas de contorsionista. La muy famosa parte de la escalera es muy... triste.

Desde los mundos felices de Mario hasta la pesadilla de F.E.A.R., mi vida de gamer ha sido, y puedo decirlo con toda confianza, básicamente muy rara.

Ahora, yo sé que el 360 no se compara con el PS3, pero sí es más accesible monetariamente (al menos para mí) y ambos tienen casi los mismos juegos, la verdad es que los únicos juegos que me duele no poder probar son los hechos por el Team ICO, es decir, ICO y Shadow of the Colossus (y The Last Guardian, próximamente, ya sé qué darle a Samuel de cumpleaños), pero eso tiene fácil solución, me meto en casa de alguien que tenga PS3 y ya.

Y sobre el Wii, porque no he hablado nada de él, pobrecito, la idea principal, hacer que la gente se mantenga activa mientras juega, es buena y con creces, pero la forma del mando es... incómoda, muy incómoda (o así lo veo yo), es un control remoto cualquiera. Y ni hablar de los accesorios, es como si hiciesen un accesorio y luego el juego, ¿no debería ser al revés? No voy a negar que tiene juegos excelentes (Super Smash Por La Victoria) pero hay otros que dan ganas de llorar. ¡Y el Call of Duty era demasiado frustrante!

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"Por la victoria" sería la traducción no tan literal de "For the win (FTW)". No he puesto "Por el ganar" porque, gramaticalmente, no tiene mucho sentido (y suena muy Hulk).

"Hipoirónica" es una mezcla entre "hipócrita" e "irónica", la palabra se refiere a algo que es hipócrita e irónico a la vez, y me disculparán esa redundancia tan fea. Sí, he pensado la palabra con el culo, y sí, merezco la muerte y blablablá.

Y F.E.A.R. es uno de mis juegos favoritos, por si las dudas.

lunes, 21 de marzo de 2011

La amiguis bruta: Cocinando con Cristina: Empanadas romanas adornadas con mandocas dóricas.

Episodio anterior: << "Temporada de abuelas"
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No tengo ni la más mínima idea de por qué no había escrito esto antes... pero tampoco tengo idea de muchas cosas... y no digo que los marcos de las entradas del Coliseo romano sean de orden dórico, pero sí digo que suena bien *retardness ahead*. 
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El jueves tuvimos que entregar unas maquetas que llevábamos haciendo desde hace unas semanas (coftresdíascof) y, pues, pasaron unas cantidades de cosas que creo valen la pena de ser contadas... tal vez no, pero igual, lector, sigues leyendo esto.

Volviendo con las maquetas, mi equipo y yo hicimos el Partenón (al igual que la mitad del salón) y, como siempre, era yo quien tenía que llevarlo al colegio. Arg, de sólo recordad mi odisea me duele el culo, ¡juro solemnemente que esa mañana mi vida fue exactamente como un videojuego de mala calidad!

Primer nivel: Tuve que tratar de sostener la maqueta dentro del ascensor mientras que evitaba que las otras tres personas que iban conmigo chocaran con el Partenón.
Segundo nivel: Meter la maqueta en el carro sin ensuciarla, romperla o caerme, porque el espacio entre mi carro y mi camioneta era mínimo y me estaba tropezando.
Tercer nivel: Sacar la maqueta del carro sin ensuciarla, romperla o caerme, porque persona más torpe que yo no existe, y luego llevarla hasta el colegio sana y salva.
Cuarto nivel: (la dificultad de este nivel aumenta a más de nueve mil de forma automática) Mantener la maqueta lejos de manos y pies enemigos que quisiesen romperla.

Voy a hacer un maldito videojuego con eso y me voy a hacer millonaria.

Como habían varias maquetas y casi nada qué hacer, mi ociosa mente se puso a clasificar las maquetas bajo unos términos muy raros, la de Helen no era la más hermosa pero sí la más útil ya que era una reconstrucción de la estructura interna del Partenón; la de Eliza era la más realista... pero el color amarillo orine que tenía sigue sin convencerme del todo; la mía era, modestia aparte, la más épica, no sólo por ser una de las más grandes y la más elaborada, sino por la odisea por la que tuve que pasar anteriormente; y hay mención honorífica para Cristina, que ha ganada el premio de "maqueta más provocativa" con su... empanada.

Se supone que la maqueta que había hecho Cristina era el Coliseo, se supone. Yo hubiese hecho eso mismo si no lo hubiese considerado horriblemente difícil, como el modo Lunatic en Touhou (no, no supero que no pueda mantenerme viva ni por treinta segundos...), así que me fui con el Partenón, pero Cristina me dejó boquiabierta con su bello, hermoso y, por sobre todas las cosas, elaborado hasta el culo, Coliseo. Tanto así que lo primero que pensé cuando vi su obra de arte fue:


¡Eran dos putasmadres láminas de cartón pegadas y pintadas por fuera! Y ni siquiera era completamente redondo, sino una lámina redondeada y la otra, curva también, pero más abierta, así que parecía la propia empanada maracucha decorada con mandocas. El... desayuno "tan nutritivo", por no decir algo peor, era alto, pero bien feo, joder.

¿Quieren que os ilustre un poco?

Empanadas (venezolanas):



Mandoca:



Ya se imaginarán el resto...

Ah, lo que me reí cuando Eliza, mientras estaba sentada a su lado, le habló a Cristina:

Eliza: ¡Ey, Cristina! ¡Ven un segundo!
Cristina: ¿Qué? Ah, ya voy... ¿qué pasa?
Sandra: (*Primera frase normal que oigo salir de su boca*).
Eliza: Me encanta tu empanada, me provoca un hambre...
Cristina: ¿Empanada? ¿Qué dices...? Oh... ¡Ah! sí, sí... ja-ja-ja... gracias, belli... (-se va pomposa, al igual que como llegó y, encima, echando humo-).
Sandra: (*Se picó, se picó*)  No puedo creer que de verdad se lo hayas dicho.
Eliza: De bolas que sí, marica. ¿Cómo no se lo iba a decir?

Y eso fue todo lo importante ocurrido... Verga, los problemas que tuve que pasar, y estoy pasando, por haberme traído mi Coliseo. Pero ni loca dejo que la de Historia (que da a luz alrededor de mayo, gente) dejo que se la lleve.

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Episodio siguiente: "El regreso menos deseado del siglo" >>

martes, 15 de marzo de 2011

Makroaventuras, o ¿me hubiese quedado en clases?

El día de hoy se supone que todos los del salón debíamos de exponer sobre el arte paleo-cristiano, el bizantino, el románico y el gótico. Mi grupo fue el primero y yo saqué diecisiete, todo miel sobre hojuelas porque, además de la clase de latín que vendría veinte minutos después, el resto del día iba a ser una gran pérdida de tiempo.

Entonces se me "prendió el bombillo" y sin perder ni un minuto llamé a mi madre para que me viniese a buscar. Así podría ir a mi cita con el odontólogo de una vez, y no tener que esperar a que las otras siete personas que van al mediodía se me adelantaran, y aprovecharía el tiempo para dormir lo que no dormí en la noche (puta noche en vela que pasé...).

La cita con el odontólogo fue normal, así de rápido había comenzado, así de rápido había terminado. Entonces, como si fuese cosa de familia, a mi padre (quien me llevó a la cita) se le ocurre la idea de ir a Makro para hacer la compra. ¿Por qué no a Centro 99, DeCándido o a EnnE? Pregúntenle a él...

Makro, Centro 99, DeCándido y EnnE son supermercados y resáltese el "súper" en el caso de Makro, en serio. Porque Makro es MAKRO... es decir, es "mollejúo" (grande), y también es famoso por esos carros lo suficientemente grandes para que uno se siente y lo lleven, todo aquel que no ha sido llevado en uno de esos carros o no tuvo infancia o simplemente no es maracucho.

Llegamos, entramos, dimos vueltas y vueltas y vueltas buscando las cosas de la lista, como toda persona normal, y cuando terminamos, como media hora después, nos fuimos a la caja...

-Tarjeta rechazada.

¿Cómo? mi padre vuelve a pasar su tarjeta.

-Tarjeta negada.

Y la vuelve a pasar...

-Tarjeta negada.

Y la vuelve a pasar...

-... Tarjeta rechazada.

Teníamos el carro rebosante, media hora esperando además y un pájaro casi me caga encima (pero es que las palomas se meten en el súper estos días). Y ahora nos rechazan la tarjeta...

-¡¿Marico, qué es la verga?!

O eso hubiese dicho si no mi padre no me jala y nos vamos derecho al apartamento. Durante el trayecto yo me pongo a pensar si todo ha valido la pena o si hubiera sido mejor que me quedara en el colegio.

Ey, prefiero mil veces sentarme en una silla llena de vidrios rotos que estar oyendo a la profesora de religión... y estos días por partida doble, no me jodas. Siendo sincera, sólo me estoy confirmando en el colegio porque es gratis, es menos tiempo (tres meses y es mucho, en una iglesia son dos años de preparación) y así me saco una cosa más de encima.

Pero puedo decir, cruzándome el corazón, que mi "makroaventura" fue la verga comparado con lo que sea que habría visto en clases.