domingo, 6 de noviembre de 2011

Heil Gilbert!

Cual pizza gratis en una convención llena de frikis gordos.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------

Llevo ya una cantidad de tiempo considerable en este bello y hermoso mundo que es blogspot, y como soy una muy considerada (mojón) amiga he compartido mis experiencias con los seres cercanos a mí.

Lo que nos tare a este tío:

Foto actual.

O como ustedes lo conocen de anteriores entradas, Paul Gilbert.

No, no es el guitarrista/dios/vaquero astronauta, sino el seudónimo del escritor del blog "From Mars to Sirius"... Y no, no tiene nada que ver con el álbum de Gojira (quienes no tienen nada que ver con el monstruo japonés)...

Para este punto, Gilbert no tiene mucho publicado, pero os prometo que traerá cinismo, ironía, sarcasmo y desdén (y algo de depresión) sin comparación alguna. Si bien mis ojos a veces arden de las faltas ortográficas, el hombre irá aprendiendo mientras se sumerge poco a poco en estos rincones de la red.

Posiblemente trabajemos juntos en un futuro o compartamos temas similares, como a Cristina, a quien él también tiene que soportar, o de pronto y decide compartir con nosotros (la miserable plebe mortal, según él) un poco de su creciente talento musical. No digo que el hombre sea Shakespeare o Mozart, pero si vale la pena leerlo.

Si sois fans de la verdadera música, los RPG, los shooters en primera persona, el pollo y el humor negro, de seguro van a disfrutar de lo que Gilbert nos tenga que dar (si es que se digna a dar algo alguna vez).

¡Feliz Hallownidad!

Eliza: This is Halloween, this is Halloween, Halloween, Halloween! HALLOWE...!
*¡BANG!*
Sandra: ¡Hasta que se calló, joder! Odio esa canción...
----------------------------------------------------------------------------------------------------------

No. NUNCA esperen que haga una entrada sobre un día festivo el día de dicho día. JAMÁS.

.

Ah, el Halloween, esa fiesta que actualmente no es más que otra excusa comercial para hacer reventar a la gente en dulces, llenar los bolsillos a los dentistas y hacer desastres sin verdadera razón alguna, justamente igual que en San Valentín. 

Llámenme inmadura, pero me hubiera gustado disfrazarme éste año (tenía planeado ser Justin Bieber, Chávez o un pollo del KFC), hace ya relativamente mucho que no lo hago. Si no mal recuerdo, la última vez fui una araña... Pero eso no importa.

Este año pasé la muy satánica, maligna y completamente pagana fiesta junto a Eliza, ya que en su vecindario sí lo celebran cuales norteamericanos sin nada mejor que hacer con sus satánicas, malignas y completamente capitalistas vidas, dos tipos raros...

Éstos no les llegan ni a los talones.

... y un montón de pequeñajos menores a ocho años junto a su niñero de orientación sexual dudosa. Le dimos dos vueltas a la vecindad y obtuve una cantidad de caramelos que podría causarle caries a una docena de niños, me burlé de uno de los amigos raros de Eliza por querer cortarse las venas al no recibir la suficiente atención de la susodicha (menuda niñita consentida nos ha salido con éste intento de hombre) y jugué Kirby con el otro.

No, no me disfracé esta ocasión, pero sí me prestaron una nariz de payaso, lo que me dio la idea de ser Pennywise el año que viene.

Volviendo a la pedida de dulces en sí, puedo decir que no me había divertido tanto en mi vida y que me importa muy poco lo que diga la profesora de estudios religiosos, si yo quiero celebrar esta triste excusa de fiesta comercial, lo hago y punto.

Que la fiesta haya sido (y lo fue) en épocas pasadas una oda (o lo que sea) a entes malignos... me vale madres, porque ahora no es ni el sucio del dedo más pequeño del pie de lo que era y se ha vuelto el mejor día para los más pequeños, un dolor de bolsillos para los padres y una razón más para odiar la vida para los más viejos (y una fuente de dinero para el resto).

viernes, 4 de noviembre de 2011

Recuento de una sucesión de sucesos sucedidos sucesivamente que no es de interés para nadie.

It's Friday, Friday. 
Gotta get down on Friday.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------

Debo disculparme por las largas ausencias y la irregularidad con la que el blog es actualizado, y podría hacer algo demostrando cuánto lo siento...

Pero me conocéis.

En fin, voy a tratar (y a fallar en el proceso) de ser concisa mientras los pongo al día de todo lo que me ha pasado en el mes de octubre.

Mirando atrás, me dí cuenta de que nunca había hecho cosa importante en mi vida escolar así que decidí ser parte del grupo organizador del anuario, así al menos tendría la satisfacción que se siente al contar cómo alguien como yo ha podido dejar huella de su existencia a las futuras generaciones. 

sábado, 1 de octubre de 2011

Volvió por quien lloraban, chiquitas.

She's back... She's back! Oh my God, she's back! Run, dammit, RUN!
------------------------------------------------------------------------------------------------------

Feliz primero de octubre, gente mía. Me disculpo por mi larga ausencia y por sólo haberos dado una entrada en septiembre. Pero tengo una excusa (no muy buena, como siempre)...

¡He vuelto a clases!

¡Y no sé por qué me alegro de ello, joder!

Hace dos semanas, empezó mi último año escolar, y con él comenzaron mis migrañas, mi vuelta a un sistema de sueño regular y mi regulación de internet (porque, aunque no se pueda creer, dormirse a las dos de la mañana en día de semana es malo para la salud). Y las tareas.

Sí, por supuesto que he tenido tiempo de sobra para dedicarme al blog, pero lo que me hacía falta era material para exprimir y explotar aquí. Cosa que ya he conseguido.

Esta entrada no es más que un anuncio de lo último que ha pasado en la vida de su servidora y de lo que podréis esperar próximamente: quejas a los profesores, quejas a las obligaciones, quejas a los compañeros de clases, quejas, quejas, quejas...

¡Ah! Y más... redoble de tambores, por favor.

¡La Amiguis Bruta! Así como he vuelto yo a las andadas, conmigo ha venido Cristina a dar rienda suelta a sus conocimientos (o su falta de ellos) en el nombre del humor, las empanadas y las mandocas.

Dando final a este anuncio, me despido dejando registro de las palabras más sabias que he oído en mi vida expresadas por el hombre más sabio en uno de sus pensamientos de Libertador:

"No hay papel".
Simón Bolívar.

martes, 6 de septiembre de 2011

El Código DaSandra: Crepúsculo, o de cómo yo os trato de dar una crítica decente.


De nuevo: El contenido situado abajo puede ofenderles, por favor recordad que lo siguiente es y siempre será mi triste y pequeña opinión de troll sin vida (vosotros sabéis, que estoy muerta y soy un zombi esperando a comerme sus cerebros...). 
--------------------------------------------------------------------------------------------------------

En la entrada anterior me entretuve tanto hablando de lo "mucho" (con comillas, en cursiva y negrita para hacer notar un sarcasmo que algunos pueden no notar) que adoro Crepúsculo  y de lo mucho que adoro a Estora que he olvidado criticar a los libros como tales y no os he dado lo que prometí (ahora no podrán decir la palabra "mucho" sin que les quede un mal sabor de boca).

Una crítica hecha y derecha de Crepúsculo: Una supuesta saga vampírica hecha para morderse las uñas... del horror. 

Lo que ve la gente.

Lo que veo yo.

(Imágenes sacadas de Google).

Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer son los cuatro libros que constituyen la muy conocida serie de vampiros de Stephenie Meyer, dicha serie narra las dificultades por las que pasan una humana y un vampiro a causa de su amor prohibido.

Cuatro libros bien gruesos narrando el amor entre dos personas. Cuatro libros con sus cinco películas (aparentemente, Amanecer será llevado al cine en dos entregas, como Harry Potter y las reliquias de la muerte).

¿De verdad son necesarios cuatro libros para narrar un romance? Romeo y Julieta se conformaron con uno solo y no se les oye quejándose hoy en día. Claro que eso no terminó muy bien... Sí, puede que varios libros sean necesarios para evitar que los amantes en cuestión terminen suicidándose por el otro.